En el segundo día del Juergas, y como siempre desde las 11 de la mañana, la música comenzó a sonar a la orilla de la playa abderitana. El Niño del Albayzin, Rupatrupa y La Otra, abrían bocas en el escenario Agústico, situado en medio del Paseo Marítimo abderitano. Tres propuestas diferentes para una mañana igualmente calurosa. El mestizaje festivo de Funkiwis protagonizaría la segunda sesión de la nueva ‘Hora Emergente’, mientras que sobre las cuatro de la tarde, Manolillo Chinato, ofreció un sentido recital que culminó con una divertida entrevista con Javier M. Alcaraz, en el marco del ciclo Entrevistare.

A las 5.20 horas y con puntualidad inglesa, los juerguistas se desplazaron al escenario mayor donde tocaba Poncho K , uno de los grupos destinados a marcar lo que viene en el ámbito de la música rock. Hamlet y Green Valley, con propuestas bien diferentes, hacían una tarde más llevadera, nuevamente a pesar del calor del verano.

Para entonces ya era noche de viernes en el escenario grande del The Juergas Rock Festival, que al igual que el jueves, no defraudó a ninguno de los que tuvieron la oportunidad de ver en acción a los cabezas de cartel del segundo día del encuentro.

Loquillo primero y Bad Religion inmediatamente después, ofrecieron una actuación soberbia en una conexión directa con su público. Después de miles de años en la brega, estos son dos de los grupos que tienen una legión de seguidores que les arropan allí donde vayan. La banda del loco, combina experiencia, calidad y muchas tablas bajo los pies, para sofisticar lo sencillo y dotar de glamour rockero el escenario. Los clásicos de Loquillo, con camión incluido, hicieron cantar y bailar a las miles de personas que llenaron el predio del Juergas. Se va el loco, que tiene todos los dejes de líder de una banda ochentera, y deja paso a Bad Religión, que dejó claro también, que todo tiempo pasado pudo ser mejor. La banda californiana hizo un repaso por sus clásicos y allí es donde se entiende porqué son uno de los “influencers” de los amantes del punk rock universal

Ya de madrugada, los Lendakaris Muertos volvieron a ofrecer una descarga de su humor alocado, mientras que O’Funk’Illo dio muestras de su grandeza con el genuino funky-andaluz-embrutecido que les ha hecho famosos durante 25 años. La velada se culminaría con el concierto del rap-electrónico y bailable de Zoo, que terminó la fiesta sobre las seis de la madrugada.