Adra despidió este sábado, la sexta edición de The Juergas Rock Festival y lo hizo por todo lo alto. Han sido tres días a tope, cuatro contando la fiesta de bienvenida, donde los asistentes pudieron disfrutar de la música de 45 bandas que pasaron por sus escenarios.

Por la mañana, al igual que en días anteriores, hubo conciertos acústicos. El Niño de la Hipoteca & Ferrán Exceso, Técanela y Pedro Pastor, concierto de La Regadera en La Hora Emergente y Alen Ayerdi (batería de Marea y Ciclonautas y director del sello discográfico El Dromedario Records) en EntrevistARTE, dieron vida al escenario Agústico entre las 11 de la mañana y las 5 de la tarde.

Por la tarde tocó abrir el fuego a Los de Marras, el grupo valenciano que el año pasado actuó en el Agústico, este año fue el primero en salir a escena recién pasadas las cinco de la tarde. A pesar de la hora y el calor, cientos de seguidores de esta banda creada a mediados de los ´90, cantaron y bailaron parte del repertorio del grupo, jaleados por el cantante Agustín Crespo quien no deja de sorprenderse por la acogida que Los de Marras tienen en nuestra provincia.

Paso a Juanito Makandé encargado de bajar los decibelios antes de que saltaran los plomos con destellos de fusión entre el jazz, el funk y el flamenco.

El camino se iba abonando para que uno de los nombres propios del momento subiera por primera vez al escenario del Juergas; Rozalén. “Estoy muy nerviosa porque tengo un lado rockero y estoy compartiendo cartel con grupos a los que he escuchado toda la vida”, dijo la albaceteña. Por eso agregó “como cantautora doy las gracias por dejarnos compartir con ustedes nuestra música”. Así de bien fue recibida por la multitud quien además se animó a hacerle los coros en los estribillos más populares.

Acto seguido, tocó La Raíz, que repetían en el festival y como sucede con los equipos de fútbol, allí donde van llevan su propia hinchada. El rock, el ska, el reggae o el rap, son los instrumentos que utiliza la banda valenciana para hacer llegar sus reivindicaciones. Temas como “Entre poetas y presos”, se parecen bastante a la canción protesta en versión 2.0.

Soziedad Alkoholica, Segismundo Toxicómano, Narco y Trashtucada acabaron con las fuerzas del juerguista más avezado, cerrando el festival, después de cuatro días a puro rock.

Satisfacción en la organización por poder ir cada año un poquito a más, agregando opciones y servicios y multiplicando la asistencia que en estos días hace que el municipio también duplique su número de habitantes.

Más de un millón de euros se estima que es el impacto económico que el festival provoca en la localidad. Un turismo diferente que va creciendo en nuestro país, y que tiene en Adra a uno de los referentes obligados cuando de música se trata.