Por Jorge Colipe

Como observador de la política local, permítame apreciado lector, hacer un ensayo acerca de algunas posibles causas de origen endógeno y exógeno, que se deberían tener en cuenta para explicar lo sucedido en Andalucía este 2-D. 

Las causas endógenas que primero se me ocurren, son un PSOE dividido, que tiene más de una cara. Pedro Sánchez se ha mantenido ausente en la campaña en Andalucía y es posible que parte de ese sector no haya trabajado lo suficiente en la campaña, ya que entre otras cosas el sanchismo casi no tenía presencia en las listas.

Por otra parte, Susana Díaz creo que comenzó la campaña como si esto fuera un paseo militar (error que ya cometió en la interna que perdió con Pedro Sánchez), y luego tuvo que tirarse al barro, tarde y llena de contradicciones y anuncios de última hora que muchos no se creyeron.

Esa actitud y miedos que comenzaron a aparecer, provocó que los grandes partidos le hicieran la campaña a VOX, nombrándolos en todos los mítines y donde los medios hegemónicos también han dado juego. VOX ha hecho la campaña con 100.000 euros y dos furgonetas frente a los más de 5 millones de euros que han invertido PSOE y PP.

Susana Díaz, Ábalos y otros dirigentes hablan de que el gobierno andaluz no debe sustentarse en partidos anticonstitucionalistas como VOX, pero no dicen que el gobierno de la nación está apoyado por partidos que quieren dejar de pertenecer a España. Aquí hay manifiestas contradicciones, que Sánchez debe resolver hoy mismo o convocar a elecciones, ya que esta falta de definición, propicia entre otras cosas la aparición de fuerzas como VOX.

Tampoco el PSOE es considerado por el electorado como algo homogéneo, y los valores que puede defender el PSOE Andaluz no son los mismos que defiende el PSC catalán, y por ello gente que en nuestra provincia años anteriores ha integrado las listas del PSOE, en estas pidieron el voto para VOX. El PSOE debe renovarse y reclutar de abajo hacia arriba y no al revés. Comprar voluntades, no asegura la militancia, el desarrollo político territorial ni el sostenimiento del partido

 

Las causas exógenas forman parte del escenario internacional; Trump, Bolsonaro en Brasil o el Brexit, tienen la misma línea argumental que VOX. Odio al inmigrante, quita de derechos y la restauración del orden bajo una visión tardo franquista.

VOX da respuestas fáciles a soluciones complejas, y en ese sentido creo que VOX es a la derecha, lo que PODEMOS es a la izquierda; recogen elementos de un pasado reciente, con un lenguaje llano y cercano, casi demagógico diría yo.

Tampoco nadie se ha detenido todavía en tratar de entender que mientras por arriba los dirigentes de los partidos nacionales quieren hacer lo negro, blanco, por abajo las cosas funcionan de una manera diferente. Las encuestas por ejemplo en nuestra provincia han sido sobre unas mil llamadas de teléfono a gente a la que siempre llaman; amas de casa que tienen aun teléfono fijo en casa. Eso es una pequeña muestra de un nicho de población, pero hay un gran sector que ya no usa teléfono fijo, que tiene 40 años o menos y que entiende que 36 años en un gobierno ya está bien, en algo que se parece bastante a un régimen.

Evidentemente de lo mencionado, se desprende otra causa exógena de origen natural; la gente no percibe como un hecho democrático, que no haya alternancia en el poder.

Dicen que nadie percibió el terremoto. Lo mismo pasó en las europeas de 2015, con la irrupción de PODEMOS. Ningún radar detectó lo que estaba pasando y de la misma manera que VOX hoy irrumpe en el parlamento andaluz, PODEMOS lo hizo en Bruselas