El crecimiento es el doble entre las mujeres por su incorporación más tardía al tabaco.

Este año se diagnosticarán casi 280.000 cánceres en España, un 12% más que los 247.000 de 2015, según los datos que ha presentado la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) basados en Redecan, la Red Española de Registros de Cáncer. 

En el mismo periodo, tomando los datos del INE, la mortalidad por este grupo de enfermedades subió un 1,7%. Tanto en nuevos casos como en fallecimientos, el crecimiento entre las mujeres es el doble que entre los hombres, claro indicador de que la feminización del cáncer continúa. 

Así, el crecimiento de la mortalidad en esos cuatro años fue del 2,5% en mujeres y de menos del 1,2% en hombres. Y el número de nuevos diagnósticos subió un 17,4% entre las afectadas y un 8,2% en los varones.

La principal causa de este desigual comportamiento está en el reflejo de la incorporación tardía de las mujeres al tabaquismo, ha indicado Ruth Vera, presidenta de la SEOM. De hecho, si en 2017 los tres cánceres que se diagnosticaban más frecuentemente a las pacientes eran el de mama, colorrectal y útero, en 2018 el de pulmón ocupa el tercer puesto (era el cuarto). Y hay otro indicador que refleja cómo el cambio de hábitos afecta a las mujeres. En ellas, los dos primeros tumores aumentan, mientras que los dos más frecuentes en hombres, el de próstata y pulmón, bajan. Ello obedece al ya mencionado aumento del tabaquismo, pero también a otras prácticas como el consumo de alcohol y las dietas poco saludables. 

Tradicionalmente, cuando había muchas mujeres que no trabajaban fuera de casa, ellas estaban más protegidas ante estos factores. La equiparación de tareas conlleva también la equiparación de costumbres. En los hombres, por así decirlo, ya se había llegado al máximo del daño que podían hacerse. 

Los expertos explican que el gran aumento en números absolutos tiene varias causas. Unas son positivas, como una mayor detección precoz debido, en parte, a los programas de cribado. Otras, que podrían considerarse también positivas, como el envejecimiento. Pero hay muchas que son evitables o, al menos, reducibles, tanto individual como colectivamente: tabaco, alcohol, obesidad y sedentarismo.

La desigualdad entre hombres y mujeres también se manifiesta cuando se mide la probabilidad de desarrollar un cáncer. En su conjunto, el 43% de los hombres y un 27% de las mujeres desarrollará uno. De manera general, los tumores de mama y ginecológicos hacen que las mujeres sean más propensas antes de los 60 años. A partir de ahí, con un riesgo para ambos sexos que ronda el 10%, la tendencia de los hombres se dispara.