Stop Impuesto de Sucesiones, PACIS (Plataforma almeriense contra el Impuesto de Sucesiones) y Stop Sucesiones decidieron este sábado en una reunión luchar juntos para conseguir que en Andalucía se ponga fin al “atraco” que supone el Impuesto de Sucesiones y Donaciones para los ciudadanos, en contra de lo que viene defendiendo la Junta de Andalucía, con Susana Díaz a la cabeza, que asegura que quienes lo pagan son los ricos.

Así lo han hecho saber en un comunicado de prensa, en el que explican que la reunión, que tuvo lugar en el centro vecinal de Oliveros, convocó a una treintena de personas de las distintas asociaciones y dieron el sí a llevar a cabo una manifestación conjunta el próximo 3 de junio que comenzaría en la Puerta de Purchena y finalizaría a puertas de la Delegación del Gobierno de la Junta de Andalucía, en el Paseo de la capital. A falta de solicitar los permisos pertinentes ese es el acuerdo al que se llegó después de varias horas de asamblea.

El Impuesto de Sucesiones y Donaciones se ha convertido en la china en el zapato de la Junta de Andalucía, presidida por Susana Díaz y su Partido Socialista, que ha desplegado sus grandes alas para tratar de engañar a los ciudadanos y defender algo que es completamente indefendible. Lo que se ha convertido desde hace tiempo en el drama de las familias trabajadoras. Y es que es sobre el esfuerzo de la clase trabajadora y su ahorro sobre cuyos hombros recae este impuesto, que la priva de su pasado y de lo que le corresponde por derecho.

El Impuesto obliga a miles de familias bien a decir no a su herencia, bien a endeudarse para pagar por algo que le regalan, que, además, ya está pagado y por lo que se ha tributado. Solo hay que ver el dato de 2016 ofrecido por los notarios y que dice que más de 7.000 familias renunciaron a su herencia. Lo hicieron porque también acceder a crédito para hacer frente al impuesto es tarea imposible, por lo que pierden lo que por derecho es suyo y todo aquello por lo que sus respectivas familias lucharon durante años.

La Junta de Andalucía está haciendo sus deberes recaudatorios aplicando a los bienes inmuebles tasaciones desorbitadas, aplicando valores catastrales con diferentes coeficientes en función de la provincia y localidad y añadiendo además un 3% que se embolsa bajo argumentos imposibles de creer. Las tasaciones de los bienes multiplican su valor de mercado real hasta por cuatro veces, por lo que muchas familias que, en teoría no deberían estar obligadas a pagar el impuesto, acaban condenadas a hacerlo ante una completa indefensión.