Provincial de Izquierda Unida y Diputada por la formación, ha solicitado realizar una pequeña introducción que reproducimos a continjuación:

“Antes de comenzar a responder las preguntas planteadas y como introducción me gustaría dejar una reflexión personal. Me resulta muy curioso y llamativo la expectación que causa mi afición al mundo de la moda hecho que demuestra una vez más que vivimos en una sociedad muy estereotipada y muy machista.

Seguro que si fuera hombre y mi afición fuera jugar al fútbol o al pádel, no llamaría tanto la atención este hecho.

Se ve que para ser de izquierdas debes vestir desaliñado, ser vegetariano e ir en bici, que es un modo de vida muy respetable, pero que no coincide con el mío, ni con el de más del 50% de mis compañeras y compañeros.

Quizás, no soy una líder de izquierdas al uso, pero si algo tengo claro y lo llevo a gala, son mis convicciones y mis valores que me hacen trabajar por una sociedad más justa en favor de la mayoría social, no de unos pocos, desde unos valores feministas y de izquierdas”.

 

Dicho queda. Pero lo cierto es que en este mundo en el que nos toca vivir, estereotipo o no, la moda se asocia al consumo. ¿Trabajo o hobie?

No me dedico al mundo de la moda, mi profesión en la que me encuentro de excedencia es Técnico de Prevención de Riesgos Laborales. La moda es una pasión que se convirtió en afición mediante mi blog en el año 2011.

No es un hobie que me haya generado ingresos ya que no me lo he planteado como un trabajo, aunque hay mucha gente que se gana la vida de esta manera, de forma muy digna.

Es más, en Almería existen varios programas formativos para convertir la afición a los blog en profesión.

 

Siguiendo con los tópicos, Izquierda Unida aparece como una formación que está en el lado contrario, si asociamos moda-consumo-capital-explotación. ¿Lo vive como una contradicción?

La moda es una rama artística, como la fotografía, la escultura o la pintura. Es más, en Almería en la escuela de artes y oficios se imparte el módulo de Patronaje Industrial. Hay que mirar a la moda como un mundo mucho más amplio del concepto que tenemos de glamour, lujo, exceso y falta de ética.

Yo me he criado entre telas, hilos y alfileres, ya que mi madre siempre se ha dedicado a coser y dar clases de costura, de ahí mi pasión.

La izquierda esta en contra del capitalismo, es decir, del consumo sin sentido y de la pérdida de valores en favor del dinero. Es decir, no creemos que todo deba  tener un precio de venta mientras haya una sola persona que esté dispuesta a pagar por ello sin mirar valores éticos.

Todo el mundo consume ropa en mayor o menor medida, lo que hay que tener claro es lo que cuesta fabricar esa ropa y como consumirla responsablemente. Desde la izquierda defendemos el consumo responsable, no el no-consumo.

Es importante intentar usar ropa que no se haya fabricado en talleres donde no se den condiciones laborales idóneas, donde se usen tinturas no tóxicas o no se cumplan unos estándares mínimos de calidad. Y es cierto que es muy complicado conocer la trazabilidad de la ropa, porque no existen normativas para ello, aunque actualmente está surgido un movimiento que intenta cambiar estas cosas.

El movimiento Slow Fashion, con el que me siento muy identificada, defiende la moda desde un consumo responsable y consciente. La moda como economía circular y de cercanía que es creada por diseñadores que fabrican en talleres pequeños y venden a pequeña escala. La moda más personalizada y menos industrializada. Apostando por tejidos que calidad, lo más naturales posibles y que no sean tratados con productos químicos haciendo que la producción de las mismas sea lo menos perjudicial para el medio ambiente.

Es más, en esta línea de moda slow, la empresa de Ecoembes dedicada al reciclaje de envases puso en marcha el pasado año un concurso de diseño de moda basado en el reciclaje, que tuvo muy buenos resultados.

Si por algo triunfan los blogs de moda y las blogueras de moda, es porque dan una visión real de la moda sin artificios, y además adaptan la moda y las tendencias a las mujeres reales fuera de estereotipos. Hay blogueras bajas, altas, con menos peso, con más peso. Incluso está la tendencia de blog DIY, hazlo tu misma, que enseña trucos para darle una segunda vida a las prendas de vestir reciclando las y customizándolas.

Alejar a la izquierda del mundo de la moda es algo equivocado, la izquierda está en contra de los estereotipos de mujer que se ofrecen en el mundo de la moda, de la publicidad sexista, de la explotación laboral como puede ser la Fast Fashion o moda de usar y tirar, pero no de la moda ética y consecuente. No hay que olvidar a los miles de profesionales que se ganan la vida como modistas, diseñadores, bordadoras o patronistas.

 

¿Se puede ir en un mismo día a una manifestación y a una pasarela, sin problemas de conciencia?

Una pasarela es la puesta en escena del trabajo de un diseñador. Al igual que una exposición es la puesta en escena del trabajo de un pintor o un fotógrafo.

Si valoro el trabajo de ese diseñador y los principios que éste defiende, no entiendo porque me va a causar problemas de conciencia ir a ver su trabajo.

Existen demasiados estereotipos equivocados acerca de las personas de izquierdas y en el caso que me preguntas sobre el mundo de la moda.

 

Desde hace años que Izquierda Unida reivindica el papel de la mujer. Ahora ese reclamo parece estar de moda (nunca mejor dicho), ¿qué propone la izquierda en estos tiempos?

Desde el origen de Izquierda Unida y mucho antes del Partido Comunista siempre se han defendido el feminismo como bandera. Nos consideramos una organización feminista y como tal, defendemos la Igualdad entre hombres y mujeres.

Pero una igualdad real, no de postureo como otros partidos.

Pero para ello desde la instituciones se deben tener claros varios aspectos que si no se asumen y solucionan no se podrá alcanzar la igualdad plena.

La mujer no puede ser un objeto al servicio del capitalismo, su cuerpo no puede comprarse y venderse libremente y de hay nuestra absoluta oposición a la prostitución y los vientres/ úteros de alquiler, ya que en estos casos la mujer y su cuerpo se utiliza como mercancía y además las mujeres que suelen verse abocadas a estas circunstancias, suelen ser las de recursos económicos más bajos.

Hay que reconocer que existe la brecha salarial y combatirla con políticas reales. Identificar los techos de cristal o esas trabas invisibles que no permiten a las mujeres acceder a puestos de responsabilidad y eliminarlas.

Y por supuesto se debe de asegurar la conciliación de la vida laboral y familiar, sin perjudicar a las mujeres trabajadoras.

Hay que combatir la publicidad sexista, la mujer no puede ser un reclamo publicitario no se debe usar como objeto a la mujer cuando se defiende la igualdad.

Nosotros tenemos claro que la igualdad entre hombres y mujeres, debe de darse interviniendo en muchos frentes no solo en lo referente a la violencia de género, que es donde se centran algunos partidos políticos. Ya que no es lo mismo estar contra la violencia de género, que estar a favor de la igualdad de género.