El escritor checo Franz Kafka escribía de un mundo donde primaba la burocracia circular sin fin, lo absurdo de ésta y la angustia del ciudadano que quería resolver sus problemas. Tengo que confesar que últimamente pienso mucho en el Sr Frank Kafka. Si digo la verdad, ante el urbanismo andaluz, últimamente me vienen imágenes de las historias del Sr Kafka, mezcladas con cuadros de El Bosco, y para ser patriota, con Mariano José de Larra y su “Vuelva Usted mañana”.

Usted se preguntará qué tiene que ver el urbanismo andaluz con estos distinguidos Sres. Pues yo diré que mucho. De hecho, tener unos jubilados británicos, luchando diez años para evitar la demolición de su vivienda, cuando tienen licencia de obra, licencia de primera ocupación y escritura, y cuando hicieron todo lo posible para cumplir con la ley, es plenamente kafkiano, especialmente cuando las viviendas que les rodean, que no tienen estos permisos, no corren riesgo alguno de ser demolidas. ¿Qué mensaje ofrece esto a la ciudadanía? ¿Qué es bueno cumplir la ley, o que se prima el no cumplimiento? Forme Ud su propia opinión al respecto. Este es precisamente el caso de los Sres. Payne, inversores extranjeros, que fueron persuadidos para venir a nuestro país a disfrutar de su jubilación, que trataron de cumplir con la ley, y que ahora se ven atrapados en este laberinto jurídico, con riesgo de perderlo todo, y que se encuentran destrozados anímicamente al oír cada día más cerca el sonido de la máquina de demolición.

Creo que el Sr. Kafka también reconocería las siguientes circunstancias urbanísticas, es decir: ante las 300.000 viviendas ilegales en Andalucía que afectan a un millón de ciudadanos andaluces, y tras quejas de varias asociaciones, incluyendo AUAN aquí en el Valle de Almanzora, en el año 2012 se efectúa una tímida reforma reconociendo un grupo pequeño de esas viviendas, como regularizables. Estas podían acceder a un certificado de Afo que es una especie de reconocimiento urbanístico de la vivienda, y que posibilitaba que pudiesen acceder a servicios. En ese momento, desde AUAN advertimos que ello era fenomenal, pero que la gran mayoría de las viviendas irregulares se encontraban en lo que se llaman “parcelaciones”, es decir, en grupos de viviendas que iban a quedar fuera de la reforma. No se nos hizo caso. Ante ello, emprendimos una ardua lucha que terminó en la reforma de 2016, es decir, cuatro años después, donde se cambia la ley para permitir Afo en viviendas precisamente en parcelaciones.

¿Encendimos la mecha de los fuegos artificiales en ese momento?, creo que a estas alturas ustedes conocerán que la respuesta es que no, pues en ese momento se creó una subespecie de parcelación, que fue llamada “asentamiento”, y los asentamientos, que resultaron ser la mayoría de parcelaciones, quedaron fuera de la reforma.

Y ahora nos vienen con una ley urbanística que llaman la “LUSA”, hermana más moderna de la LOUA según nos explican, normativa llena de conceptos que difieren de los anteriores, que remite a una posterior normativa de desarrollo, y que mucho me temo, no va a dar resultado efectivo a los problemas del urbanismo andaluz, sino añadir unos circuitos más al laberinto urbanístico. Quizás lo suyo sería codificar, clarificar, y desarrollar lo que hay, pero no; traigamos una flamante nueva ley.

Personalmente pienso que ya está bien del Sr. Kafka y que lo que necesita el ciudadano son grandes dosis de pragmatismo, y que la Administración y el legislador le resuelvan sus problemas cotidianos de una forma rápida y eficaz, para que éste tenga una vida mejor. Eso es lo que pide AUAN en cuanto al urbanismo andaluz. No sólo lo pedimos, clamamos por ello, pues ya son muchos años sin soluciones definitivas, y ya son muchas las personas que hemos visto que han caído por el camino, mientras buscaban una solución para su casa, sin poder entender cómo es que se han visto atrapados, en esta red jurídica urbanística andaluza.