Este martes se llevará a cabo la sesión ordinaria de la Junta General del Consorcio Almanzora-Levante-Vélez, organismo que aglutina a 45 municipios que son los que conforman las tres comarcas consorciadas para la recogida y tratamiento de residuos.

La convocatoria incluye trece puntos en el orden del día, y uno de los que ha llamado la atención es el puesto de vicepresidente del organismo.

Mucho habría que explicar aquí pero para resumir, la vicepresidencia del consorcio de la basura es un nombramiento político que en el caso que nos ocupa, ha mantenido en la cabeza al Popular Antonio Martínez Pascual.

Mucho ha llovido desde aquella asamblea donde tantas operaciones políticas de un lado y del otro se sucedieron para que finalmente, con una particular interpretación de la regla, el PP mantuviera la conducción, después de que el entonces representante de Cuevas del Almanzora, Indalecio Modesto (C´s), rompiera su presunto pacto con los socialistas y se abstuviera en la votación, para que de este modo los populares mantuvieran la presidencia.

Hasta ahí, podríamos decir que son cosas de la política, en esta escenificación donde la lucha PP-PSOE por hacerse con las instituciones, supera, a veces con creces, el interés general, la consecución de objetivos comunes y por ende el desarrollo de la zona.

Galasa, el recientemente extinguido Grupo de Desarrollo Rural, la Mancomunidad de Municipios del Almanzora, son solo algunas muestras de este desencuentro infinito entre ambas formaciones, pero siempre, a veces más a veces menos, con reglas de juego, el elemento mínimo indispensable, para disputar un enfrentamiento que al menos debe parecer civilizado.

Ahora, con Indalecio muerto políticamente y desterrado de una vicepresidencia que ni siquiera llegó a ejercer, el Consorcio Almanzora-Levante-Vélez, vuelve al redil. El cambio en la correlación de fuerzas en Cuevas del Almanzora, obligó a virar a la derecha. Muy a la derecha.

Con lo sucedido en Albox, por ahí anda un tal Francisco Torrecillas, quien pasará a la historia como el personaje que más rédito personal (no sé si político) le ha sacado a 354 votos y un concejal. Solo con eso, se alzó con la alcaldía de Albox, porque el PSOE prefirió darle la vara de mando, antes que el PP ocupara el sillón municipal con alrededor de 2.000 votos.

Ahora, Torrecillas con ese mismo puñado de votos, vuelve a tener la llave en el Consorcio y todo parece indicar que le harán vicepresidente de un organismo que representa a 45 municipios y mueve varios millones de euros de presupuesto.

El PSOE de Albox, ahora peleado con Torrecillas, lo padece y le acusa de fascista al ex presidente de Alianza Popular. Los socialistas de Albox no están muy equivocados a juzgar por las actuaciones y el comportamiento de un señor anclado en el pasado, que se pasa la ley y las normas por sus santas partes, a la vista de sus declaraciones, en los Plenos, en televisión, en las redes sociales, en público y en privado. El PSOE fue su socio de gobierno y le conoce muy bien. Saben de lo que hablan.

Al PP también le parece lo mismo y por ello le tienen en los juzgados por varias causas que con seguridad acabarán con la imputación del autoritario regidor, y en todas las quinielas está que al recto hombre le impute la justicia de un momento a otro .

Si Torrecillas es un autoritario o como dice el PSOE, un fascista, está fuera de las reglas de juego de la democracia. Es tan autoritario cuando lo elige el PSOE como cuando lo hace el PP, y ambos partidos se equivocan, a sabiendas, por el solo hecho de no permitir que su verdadero adversario político consiga algo más de poder.

Ambos deberían hacérselo mirar, porque por suerte, el estado de derecho nos asiste y condena todo aquello que atente contra la democracia. Y a juzgar por los hechos, a Torrecillas no le gusta la democracia.

El PP cree, erróneamente, que va a poder controlar a Torrecillas, lo mismo que pensaban desde el PSOE. Y Torrecillas es mucho Torrecillas y les va a implosionar también el organismo. A Torrecillas no lo mueve la política; le mueve su ego personal y la ambición de que su nombre quede reflejado en algún muro de algún instituto secundario. Si el PP no puede gobernar el Consorcio, a lo mejor tendría que plantearse retirarse y que lo haga otro, pero Torrecillas nunca es una buena opción. Pregúntenle a sus primos del PSOE (que deberían hacer lo mismo en Albox). Con Torrecillas nadie construye alternativas políticas ni levanta puentes que lleven al consenso. Torrecillas es un personaje siniestro que intenta acumular poder, para darle más fuerte a quienes se rebelan ante sus sorprendentes ocurrencias.

El enemigo del siglo XXI no es el PP o el PSOE. El enemigo es la nostalgia. Los errores del pasado. Las malas formas y las malas artes. El autoritarismo y la mala idea. La xenofobia, el machismo y la exclusión. Torrecillas puede representar todo eso y mucho más.

El PP se va a equivocar como lo hizo el PSOE. Los vecinos volverán a pagar la factura. Los enemigos de los derechos y la libertad, no tienen ningún tipo de cabida en la sociedad actual.

Todos lo sabemos, “si le das más poder al poder, más duro te van a venir a joder”.

Y si no, dense una vuelta por Albox, donde no queda nada donde el incendio no haya llegado.