Alejandra tiene 11 años. Es una niña albojense que sufre un tumor de Wilms, nombre que responde al científico alemán que lo identificó. La etapa IV del tumor de Wilms, en donde se encuentra Alejandra en este momento, se define como la presencia de metástasis.

Como consecuencia de esta enfermedad, (que es una neoplasia maligna del riñón y el más frecuente de cáncer abdominal en niños), Alejandra a su corta edad, ya ha sido sometida a cinco intervenciones quirúrgicas y le han extirpado un riñón. El tumor de Wilms es detectado en uno de cada 250.000 niños. Ella brega desde los 9 años con la enfermedad, y antes, hace dos años también estuvo afectada por el sarcoma de Ewing. Este lunes 18 de septiembre celebrará en el hospital su cumpleaños que por segundo año consecutivo el festejo correrá a cargo de la asociación ARGAR que trabaja a favor de los niños con cáncer..

La madre de Alejandra es una de esas madres que los medios llamamos “madre coraje” por aquella obra de teatro de Bertolt Brecht. Sola, sin la ayuda del padre de la niña que vive en Francia y se ha desatendido del tema a punto tal que ni siquiera le pasa la manutención, Aura ha dejado de trabajar, para hacer lo que tiene que hacer, que es atender a su hija.

La situación es todo un cuadro y el único caso en el municipio de Albox en las mencionadas circunstancias. Por eso llama tanto la atención la denuncia de esta madre que desesperada, no entiende por qué desde el Ayuntamiento de Albox no se le haya ofrecido una ayuda efectiva a día de hoy. De hecho hace más de tres meses, el grupo del partido Popular en la oposición presentó un escrito solicitando una ayuda para esta familia, pero “ni siquiera el escrito ha tenido respuesta”, según nos confirma su portavoz Juan Pedro Pérez Quiles. Aura ha solicitado una plaza de aparcamiento para minusválidos en la puerta de su casa, pero hasta el momento tampoco es posible y eso que la niña cuenta con un 67 por ciento de minusvalía. En casa de Aura siempre hay un bolso listo para cuando la niña recae, salir pitando hacia Almería donde existe un área oncológica.

La poca ayuda que recibe Aura, es a través de los Servicios Sociales de la Diputación Provincial, quienes le pagan el alquiler de su casa donde vive con Alejandra y un puñado de vales de comida. “Algunos concejales del esquipo de gobierno hablan conmigo extraoficialmente y dicen que ellos no pueden hacer nada ya que la decisión la tiene que tomar el alcalde”. Esa es la excusa que para todo utilizan los concejales que sostienen al ex presidente de Alianza Popular en la alcaldía, como si ellos no tuvieran arte ni parte en los asuntos públicos. La versión es del todo creíble porque es lo mismo que han hecho con los padres del colegio Francisco Fenoy, después del empeño del primer edil por cerrar este centro educativo; “nosotros queremos pero él no nos deja”.

Aura ha tocado muchas puertas y desde La Comarca llegamos a ella a través de una asociación del municipio de Arboleas quienes intentan echar una mano pero se ven superados por la situación. Aura agradece y lo mismo hace con la Junta Local de la Asociación de Lucha Contra el Cáncer de Albox que sobre todo le ha dado contención psicológica, también a los compañeros de colegio de Alejandra. Fueron los padres de estos niños quienes le compreron un cochecito de segunda mano por valor de 1.200 euros ya que Aura tuvo que entregar el suyo a la concesionaria porque no podía seguir pagándolo. Cualquiera que viva en uno de nuestros pueblos sabe que la movilidad es imprescindible en estos casos.

Pero hay problemas que necesitan algo más; en este caso un ingreso mensual mientras dure el tratamiento de la pequeña para que su madre pueda moverse, trasladarse y estar al servicio de Alejandra. No pareciera tan difícil porque es solo una cuestión de voluntad y prioridades que la administración local debería considerar.

Paradójicamente Albox tiene los políticos más caros de la provincia que se embolsan en algunos casos más de 5.000 euros mensuales por 14 pagas. Un ayuntamiento tristemente famoso por la tendencia de sus dirigentes a la buena vida, a degustar chuletones y gin tonics y hoteles de 1.000 euros la noche a cargo de los contribuyentes.

Algunos de esos concejales liberados ni siquiera aparecen por el Ayuntamiento y por supuesto que no se les ve en ningún acto oficial y por todo ello cobran del dinero de los impuestos de los albojenses. Es cierto que están peleados entre si. Es cierto que cada uno “traga” porque no tienen vida fuera de la política. Pero no es menos cierto que aun así deberían tener no ya dignidad, que a estas alturas parece mucho pedir, sino un poquito de sensibilidad ante casos extremos como el que presentamos. ¿Acaso no están ahí cobrando y ocupando sus cargos para ayudar al pueblo?; pues bien, aquí hay una buena oportunidad para que puedan demostrarlo.