La Rambla de Albox, esa obra que había que llevar a cabo por necesidad y urgencia, según providencia de alcaldía del año 2007, brinda un aspecto algo más que abandonado.

La dejadez total de un empedrado que en sus distintos tramos, cruzando el núcleo urbano, nos ofrece arena, grava o un gran bancal donde crecen arbustos que ya decoran lo que de nuevo vuelve a ser el lecho de un río.

Es la Rambla del escándalo, de la vergüenza, la que ha enriquecido a unos pocos, la que tiene sentados a algunos miembros y allegados al PSOE albojense en los tribunales. La que a pesar de la millonaria inversión, casi 9 millones de euros, aun ni siquiera ha sido inaugurada oficialmente.

A estas alturas será difícil que alguien se venga a echar la foto. La de los 2 o 3 papeles de Susana Díaz en un juzgado de pueblo, es hoy el más fiel monumento a la incompetencia.

La obra no era ni tan necesaria ni tan urgente (a la vista está). y sobre todo si consideramos que la última riada en el municipio fue en 1973.

Tampoco parece que nadie pensó en el día después, en su mantenimiento para que sea funcional, cuando vuelva a salir el río, o para que estéticamente, ofrezca otro aspecto a vecinos y visitantes.

Casi 10 años y 9 millones después, la rambla de Albox solo sirvió para lo que sirvió. Los albojenses lo saben.