La Fiscalía interesa 13 años por un delito de homicidio y 3 por maltrato habitual
 

El hombre de 39 años acusado de matar a su compañera sentimental tras maltratarla de manera habitual en Albox ha asegurado que ella se “golpeó en la cabeza” porque se “cayó en el cuarto de baño” debido a su adicción al alcohol y ha negado que le pusiera “un dedo encima” a lo largo de una relación que se inició en 2014.

“Sólo la sujetaba para que se tranquilizara”, ha apuntillado M.P., de nacionalidad lituana, quien ha señalado ante el tribunal de jurado que ha arrancado este lunes en la Audiencia Provincial de Almería que la supuesta caída que desembocó en su muerte se produjo en la noche anterior al fallecimiento el 30 de marzo de 2018 y que, después de esto, se “acostó y al día siguiente se despertó como si nada”.

“Le tapé la herida que tenía detrás de la cabeza, la llevé en brazos a la cama, la dejé sentada, le di medicamentos y se durmió”, ha relatado en una declaración que ha resultado algo confusa y en la que habría “incurrido en numerosas contradicciones” con respecto a lo que indicó en instrucción según ha remarcado el fiscal, quien ha pedido que se incorpore testimonio de estas manifestaciones para que el jurado popular pudiese examinarlas.

A preguntas del Ministerio Público, quien ha admitido el alcoholismo crónico de la víctima, quien sufría “desnutrición”, pesaba 37 kilos y media 1,50 metros, el procesado ha afirmado que “bebía mucho, más que yo, sobre todo a partir de que no le dejasen ver a su hija” y que “discutían mucho porque siempre le decía que necesitaba ayuda”.

Ha achacado las “continuas lesiones y heridas” que presentaba ella a “las muchas caídas que tenía en la calle” y tras las que “tenía que ir a recogerla o la recogía la Policía Local”.

Sobre los hechos que se le imputan, M.P. ha dicho que, si bien no vio la presunta caída en el baño que según él le provoco la herida en la cabeza, sí la oyó. “Oí la caída, ella gritó y la vi tumbada boca abajo”, ha afirmado para insistir en que, el día 30, se levantó a las 05,00 horas “como si nada, limpió la cama y el baño, y se puso a tomar vodka”.

Ha afirmado, asimismo, que esa misma mañana, la víctima “llamó a su madre, le contó que se había caído, le pidió dinero y le dijo que no hacía falta que fuese al médico, que estaba bien y que se iba a lavar la cabeza para quitarse la sangre” y que pudo oír la conversación “porque puso el altavoz”.

“Le vi la herida con coágulos pero no había sangre por todos lados”, ha apuntado para añadir que luego fueron a casa su madre, su hermana, su cuñado y su sobrina. “Ella estaba tumbada y mi madre me preguntó qué que le pasaba. Le dije que se había caído anoche. Luego mi hermana dijo que si llamaba a una ambulancia pero le dije que ella ya había hablado con su madre y dicho que no”, ha detallado.

Por último, ha señalado que, cuando se fueron sus familiares tras insistir “en llevarla al médico”, le dijo a la víctima “de ir a la cama pero me dijo que no, que estaba bien en el sofá, que le trajese algo para taparse”.

“Yo bebí cerveza y vi la tele. Me fui a la cama y cuando me levante, estaba en el sofá. Fui al baño, la llamé dos veces y no contestó. Encendí la luz, me acerqué, vi que estaba muerta y llamé al 112. Me desperté y me la encontré muerta”, ha concluido.

No es un hecho aislado

Con anterioridad, el fiscal ha remarcado en sala el “estado físico” de la mujer debido a su adicción, el hecho de que el acusado “dependía económicamente de ella” y que “limpió parte del escenario” del presunto crimen antes de llamar al 112.

Ha destacado que el jurado popular debe dirimir “si se trató de una caída o de una paliza” y ha asegurado que M.P. sabía que “los golpes que le propinaba le podían conducir a la muerte debido a su constitución física y a su malnutrición” pero que, aún así, “no llamó a una ambulancia, por lo que pasaron entre seis y ocho horas hasta que falleció”.

El Ministerio Público ha remarcado que la muerte “no fue un hecho aislado sino fruto de un proceso de violencia que degeneró y se agravó en el tiempo” y que la víctima “no se resbaló y cayó sino que debido a los golpes que le propinó el acusado cayó hacía atrás y se golpeó”.

Por su parte, el letrado de la acusación particular en la causa, en la que también figura como personada la Juntade Andalucía, ha apuntado que el “problema con el alcohol” de la mujer “era una consecuencia más” del “maltrato habitual” y ha aludido a varias denuncias desde 2014. “Cuando ella cedía en su enganche emocional, él simulaba quitarse la vida y le causaba terror”, ha dicho.

Ante el tribunal de jurado, ha afirmado que el procesado “nunca ha dado una versión verosímil y lógica” de lo que ocurrió el 30 de marzo de 2018 en aquella vivienda de Albox y que, en realidad, “la apalizó y la llegó a patear cuando ya estaba en el suelo”. “Cuando llamó al 112 era una persona orientada, no afectada por ninguna toxicidad”, ha subrayado.

“Son unos hechos de especial gravedad porque después de apalizarla, la dejó tirada en la cama hasta que se desangró. No fue un golpe de mala suerte”, ha trasladado el abogado que defiende los intereses de la hija de 14 años de la fallecida.

El abogado de la defensa, quien apelado en todo momento a la presunción de inocencia de su patrocinado, ha enmarcado las discusiones de la pareja “en lo normal de dos alcohólicos que viven juntos y están abandonados en sus cuidados esenciales” y ha manifestado que M.P. estaba “fuera de si” cuando fue detenido. “No existía, no era persona, no sabía lo que había pasado”, ha añadido.

En esta línea, y tras aludir en varias ocasiones al “alcoholismo crónico” que padecía la víctima, ha hablado de “dejadez, de dejarse morir debido a las alteraciones mentales” y ha considerado que “no existe prueba alguna de maltrato”.

“Hay que ser cautelosos, más con una persona que llegó a agredir a la Guardia Civil y cuyo estado le llevaba a caerse y a golpearse. Es lamentable pero es realidad”, ha concluido.

La Fiscalía interesa para M.P. por un delito de homicidio 13 años de prisión y otros tres más por el delito de maltrato habitual, así como 15 años adicionales de libertad vigilada.