Imagen de la rueda de prensa ofrecida por la parlamentaria Noemí Cruz.

Este jueves 3 de enero, la parlamentaria andaluza Noemí Cruz, ha exigido a PP y Ciudadanos que digan la verdad a la sociedad y no enmascaren por más tiempo el pacto “de la vergüenza” suscrito con la ultraderecha de Vox para gobernar en Andalucía. Eso es lo que textualmente dijo en rueda de prensa, rodeada por una veintena de mujeres, altos cargos socialistas.

Pero lo que después de dos años se echa en falta es un poco de autocrítica del pacto que en verano de 2016, el mismo partido, el socialismo que hoy teme por un retroceso en términos de derechos, entregó sin condiciones la alcaldía de Albox, a Francisco Torrecillas, quien fuera Presidente de Alianza Popular, reconocido nostálgico del franquismo y considerado por miembros de su propio partido como “dictador”, “misógino” o “autoritario”, calificativos que de manera permanente salen de la boca del secretario general del PSOE albojense, Tito Carrillo.

Es más, la ex alcaldesa Sonia Cerdán, nunca ha ocultado su indignación cada vez que puede para relatar cuál fue el trato que Torrecillas le dispensó por su condición de mujer; la mandó a un despacho para que no se metiera en cosa de hombres.

Acusación que vierte Sonia Cerdán sobre Torrecillas en su muro de Facebook.

Recordemos que Torrecillas, que obtuvo un solo concejal en las elecciones municipales, inauguró sus actuaciones en los Plenos expulsando a una periodista de este medio, a quien luego por redes sociales acusó de “tener la piel muy fina”, ante la pasividad  de sus socios de entonces, el socialismo albojense.

Silencio también por estos lados, ante las noticias llegadas desde la capital andaluza y las andanzas de altos cargos que cargaban a costa de los contribuyentes servicios en clubes de alterne, una conducta que también ha tenido cierto asesor de un pueblo cercano a Albox, quien fue sorprendido por la Guardia Civil fuera de un puti club local y con cocaína en los bolsillos el mismísimo Día de Andalucía. Lejos de condenar el hecho, entonces el PSOE salió en tromba a defenderle, prometiendo esclarecer los hechos de aquel “linchamiento”, algo que ha día de hoy y después de tres años y medio, estamos esperando. 

Pero nada de eso (y de tantas otras cosas) hizo cambiar de idea al PSOE, que al parecer cuando está en el poder piensa una cosa y cuando está a punto de perderlo piensa de otra.

Estando de acuerdo en la base, en el marco democrático y en el peligro de retroceder en los derechos y la lucha contra la mujer, estaría bien que también se llevaran las manos a la cabeza cuando son los propios los que ponen en riesgo verdaderamente los derechos de la mujer, que tantos años de lucha han costado.