Es probable que por las fechas (21 de diciembre), lo que sucedió en el último Pleno de Albox -donde no se aprobaron los presupuestos presentados por el alcalde Francisco Torrecillas-, no haya trascendido tanto como debiera.

Varias fueron las escenas que nos regalaron los protagonistas, entre ellas el rifi rafe, entre el alcalde y su mentor, ahora en la oposición, Francisco “Tito” Carrillo.

Que el alcalde tiene un modo (además de autoritario) vacilón, es algo que ya no es un secreto. “Yo soy su primo” dijo dirigiéndose al PSOE, “aunque ustedes lo nieguen”. “Ustedes me fueron a buscar y me ofrecieron la alcaldía para que no la obtuviera el PP”, les recordó el edil quien también se refirió a su pasado en Alianza Popular, quizá como una manera de que los socialistas asumieran con quien habían pactado. En nada de eso el regidor faltó a la verdad, ya que se sabe en una posición cómoda, convencido que PP y PSOE no se pondrán de acuerdo para quitarle del sillón a través de una moción de censura.

“Les recuerdo que yo llegué de vacaciones y ustedes (refiriéndose al cierre del colegio Fenoy) le estaban haciendo la cama a la Delegada de Educación que es de su partido, y tuvieron que dar marcha atrás con un donde dije digo, digo Diego”. Y es que algunos concejales socialistas se habían reunido días antes con representantes de los padres del colegio y les habían asegurado que no se cerraría. “Yo cumplí mi palabra, porque esa era una de las condiciones del pacto y soy un hombre que se pone los calzones por el suelo”, espetó el edil, queriendo decir que se vestía por los pies.

Evidentemente todo esto tiene que ver con el enfrentamiento político y personal con el Secretario General de los socialistas de Albox, Tito Carrillo, de quien Torrecillas no para en público y privado de calificarlo como un “maleducado”, a quien “yo eché del Ayuntamiento”. Paradojas de la política, Carrillo fue uno de los máximos responsables de regalarle la alcaldía a quien solo obtuvo 354 votos en las últimas elecciones municipales.

 

El dilema de Tito

Carrillo, (quien tampoco ahorra piropos hacia su enemigo íntimo y le llama entre otras cosas, “dictador” o “cacique”), está en una encrucijada, porque su decisión de romper el pacto de gobierno, ha arrastrado a quienes habían hecho de la concejalía su exclusivo lugar de trabajo y han pasado de cobrar 3.000 euros a estar buscando tajo, algo que Torrecillas se encarga también de decir por todos lados, “unos ineptos que ni siquiera iban a trabajar lo que nos permite ahorrar al mes 18.000 euros en sueldos”.

En este sentido cada vez son más las voces del entorno de algunos concejales socialistas que acusan a Carrillo de haberlos mezclado en su disputa personal.

Claro, para entender esto, hay que saber que varios de los integrantes del PSOE local, no provienen del socialismo tradicional, lo que explica que el partido sea absolutamente secundario para ellos después de “haberse quedado en la calle por hacer caso a Tito”. Recordemos que el PSOE ya ha perdido en esta legislatura dos concejales y de los 7 que le quedan, 6 son No Adscritos.

Así las cosas, en cualquier momento la situación de estos concejales puede empeorar, ya que después de que la justicia los haya declarado como No Adscritos, ésta podría solicitar la devolución de los sueldos que cada uno de ellos tendría que reintegrar, ya que sería ilegal la remuneración que cada uno ha percibido desde el inicio de la presente legislatura, algo que en casi tres años rondaría el medio millón de euros.

Aquí también las miradas apuntan a Carrillo, “Tito no tiene nada que perder, él tiene su trabajo y no ha cobrado del Ayuntamiento, pero los demás tendrán que pagarse hasta sus propios abogados”.

En resumen, esta es otra de las secuelas del enfrentamiento entre los que hasta hace tres meses, eran “socios de gobierno, con idéntico programa electoral”.

Tampoco ha trascendido la discusión al final del Pleno entre dos compañeros de partido como son la Secretaria municipal y el portavoz socialista Tito Carrillo.

La bronca venía de minutos antes. Luego de una nueva intervención de la Secretaria en el Pleno para contradecir la propuesta de votación para que el presupuesto quedara sobre la mesa, Carrillo se opuso a que la misma “opinara” y sugirió que se limitara a informar si era procedente o no (cuando Tito era amigo y compañero de la Secretaria no le parecía mal que lo hiciera).

Al finalizar el Pleno, con solo un periodista como espectador y testigo de la escena, Carrillo le pidió a la Secretaria que no fuera “soberbia”, mientras que la señora, apuntándole con el dedo, le contestaba, “y una mierda”.

Cosas de la política, cosas que pasan cuando te cambias de bando, cosas que suceden cuando te equivocas, y eres incapaz de reconocerlo.