Opinión. Por Jorge Colipe

¿Qué pasa en el Ayuntamiento de Albox?, es la pregunta que desde hace años se me hace en distintos ámbitos de la vida pública y privada de la provincia de Almería.

Evidentemente, la respuesta no es única, y desde mi formada opinión -que me ha otorgado tantos años de ejercer la profesión en el municipio-, intento ensayar algunas respuestas.

Dice la sabiduría popular que lo que mal empieza, mal acaba, y en eso se encuentra en estos días el alcalde de CILUS, Francisco Torrecillas que con 354 votos y un solo escaño, manda con mano de hierro ante la inacción de 15 concejales en la oposición y el apoyo del concejal tránsfuga, José Campoy. 

A propósito he utilizado la palabra “manda” y no he querido utilizar el término “gobierna”, porque el actual primer edil intenta llevar adelante un Ayuntamiento de un municipio de casi 12.000 habitantes, cometiendo presuntos y continuos delitos de prevaricación (dos por los cuales está imputado), saltándose (en apariencia) la ley a la torera y un puñado de denuncias que en una primera instancia, pase lo que pase con su carrera política, le tendrán sentado en el banquillo de los acusados durante varios años por venir. 

Su confesión delante de una cámara de televisión, acerca de no creer necesario solicitar licencia para obrar en la rambla de Albox, a priori, es un delito de libro que evidentemente traerá aparejada (presuntamente) su inhabilitación….y si no, al tiempo.

Tengo más y numerosos ejemplos; esta misma semana ha llegado a mis manos un documento de una contratación por más de 100.000 euros de una empresa de Granada que va a asesorar a Albox en materia urbanística. El contrato es por dos años y exige a la empresa a estar de manera presencial al menos 10 horas semanales. Ante la cercanía de las elecciones, los grupos políticos están alertas y atentos al movimiento, que así presentado parece un chollazo al que solo se presentó la empresa a la que se le adjudicó la tarea a finales del mes de diciembre pasado.

Pero Torrecillas, en este sentido, no ha sido más que el continuador de una dudosa administración que heredó de la gestión socialista, cuyo resultado es por todos conocido; cuatro alcaldes en tres años, hablan por si mismos de un desastre interno, donde solo por ahora, los funcionarios han salido indemnes, aunque algunos deben declarar en las próximas citaciones judiciales.

Poniendo blanco sobre negro, a día de hoy, el ex alcalde José García Navarro declarará por un presunto delito de prevaricación continuada el próximo 5 de febrero. Recordemos que también protagoniza otro proceso judicial donde la justicia le investiga junto a dos personas más, un empresario y un ex sindicalista, por el desvío de 1,5 millones de euros.

Su sucesor Rogelio Mena (quien quiere volver a postularse a la alcaldía bajo las siglas del PSOE), comparecerá en juicio dos semanas más tarde que García Navarro, el día 22 de febrero, acusado de prevaricación y malversación de fondos públicos. Viajes, amoríos y chuletones han provocado que el fiscal solicite 18 meses de cárcel y 13 años de inhabilitación para el ex regidor, que a pesar de todo parece ser el candidato ideal que ha encontrado el socialismo albojense para encabezar su lista en las próximas municipales, aunque esto todavía está por verse. 

Todo esto después de haber cumplido una condena de dos años y medio de inhabilitación, por ser poco transparente con la oposición. 

Y como si esto fuera poco, Francisco Torrecillas, está citado a declarar como imputado el día 21 de marzo en el juzgado de Huércal Overa, por un presunto delito de infidelidad en la custodia de documentos públicos y apropiación indebida, al entender la justicia que el edil podría estar cobrando indebidamente 1.500 euros al mes (37.000 euros a septiembre de 2018), como concejal de CILUS, siendo presuntamente, concejal No-Adscrito, un hecho que se deriva de la pérdida de documentación en el Ayuntamiento de Albox.

Al parecer al hombre se le han extraviado unas cartas de CILUS (formación por la que se presentó a las elecciones 2015) y su contenido pondría en duda la pureza de su escaño. Esa es otra de las preguntas que el juez quiere aclarar; ¿es Torrecillas tan No-Adscrito como sus ocho ex compañeros de gobierno?…..al tiempo.

Mientras todo esto sucede, Torrecillas supuestamente ha ocupado más de un solar (algo que está en manos de la justicia) por sus santos pantalones, el Ayuntamiento de Albox ya ha sido condenado por contratar falsos autónomos, contrata siempre a empresas muy puntuales para realizar eventos a troche y moche (la oposición está detrás de la correspondiente documentación ya que sospecha que se estaría violando la ley de contratos), compra terrenos nadie sabe ni cómo ni con qué partidas (gobierna sin estar aprobados los presupuestos) y comete presuntos delitos de prevaricación porque se inventa un día de la mujer en el mes de noviembre, en plena veda electoral, cuando todos sabemos que es una celebración cuyo día en el almanaque es el 8 de marzo. En este último hecho, la justicia ha visto también un supuesto delito que va más allá de lo electoral.

Cuando me preguntan por ahí ¿qué pasa en el Ayuntamiento de Albox?, insisto, la respuesta no es fácil, no es única y no solo trata de aquellos tres o cuatro papeles con los que Susana Díaz, entonces presidenta de la Junta de Andalucía, defendía las temerarias alianzas que la entonces parlamentaria Adela Segura y secretaria de Política Municipal, había realizado con el visto bueno de José Luis Sánchez Teruel en municipios como el de Albox.

Como dije al principio, lo que mal empieza, mal acaba. En Albox todo pinta en que acabará peor que mal. Albox está bajo la lupa; y si no, al tiempo.