El próximo veinticuatro de junio, a las 12 horas, tendrá lugar la traslación de las sagradas reliquias del Beato Juan Ibáñez a la Iglesia Parroquial de la Concepción de la Loma de san Francisco de la Villa de Albox. La ceremonia será presidida por el Ilmo. Sr. Delegado Episcopal para la Causa de los Santos. Para tan magno acontecimiento han sido invitados sus familiares, los cofrades albojenses, las asociaciones vinculadas con el Beato y las autoridades civiles de esta Villa del Almanzora.

UN NUEVO SEPULCRO PARA EL BEATO JUAN IBÁÑEZ

El sepulcro que acogerá el sagrado cuerpo del Beato Juan Ibáñez ha sido realizado por la empresa albojense Margar Stone S.L. Se trata de un sobrio diseño que combina mármoles blancos de Macael con travertinos alicantinos. La ornamentación quedará completada por relieves del escultor don Jesús López Ramírez y piezas de orfebrería cordobesa. Por disposición episcopal el sepulcro se ha colocado en la capilla de la Resurrección, presidido por un gran fresco del artista don Andrés García Ibáñez. El sepulcro ha sido financiado por los donativos de los fieles.

EL AZAROSO VIAJE DE LAS RELIQUIAS DEL BEATO JUAN IBÁÑEZ

Tras su martirio, el cuerpo del Beato permaneció en el pozo de Cantavieja, hasta que el Cardenal Parrado ordenó su inhumación en 1941 en el Cementerio Municipal de san José de la ciudad de Almería. En 1947, por confusión de los Operarios Diocesanos, fue trasladado a la ciudad de Tortosa. Sus feligreses, que siempre desearon que su cuerpo descansara en tierra albojenses, lograron recuperar el cuerpo en 1992. Mientras se gestionó la autorización del Obispo Álvarez Gastón, el cuerpo reposó unos meses en la S. y A. I. Catedral de la Encarnación de la ciudad de Almería. Con gran consuelo, regresó a Albox y fue sepultado en la Iglesia Parroquial de la Concepción el 27 de junio de 1992. Nuevamente, el 3 de noviembre de 2015, hubo de interrumpir la paz de su sepultura debido a los procedimientos de la beatificación y fue llevado a Aguadulce. Durante el examen forense que se realizó al cuerpo, se extrajeron algunas reliquias para la veneración de los fieles. Finalmente, las reliquias del Beato serán veneradas con el rango litúrgico que la Iglesia reserva para estos casos en el templo parroquial del que fue Párroco durante un cuarto de siglo.

UN BEATO DINÁMICO Y CREATIVO

Aunque nació el 13 de febrero de 1878 en la alpujarreña localidad de Fondón, creció en Gádor donde su madre viuda buscó el amparo de una de sus hijas casada en esta villa del Andarax. La precariedad económica de su familia hizo que, desde pequeño, trabajara como barbero. Al sentir la vocación sacerdotal, ingresó en 1893 en el desaparecido Colegio de san Juan de Almería que se destinaba a seminaristas sin recursos. Fue ordenado presbítero el veintitrés de diciembre de 1905 en la Catedral de Guadix.

Tras colaborar un año en el Seminario Conciliar de san Indalecio, fue coadjutor de la parroquia de san Roque de la ciudad durante dos años. En 1909 atendió pastoralmente el Marchal

de Lubrín y, posteriormente, el mismo pueblo de Lubrín. Los siguientes dos años fue párroco de santa Fe de Mondújar en el valle del Andarax donde había crecido.

En abril de 1912 tomó posesión de la parroquia de la Concepción de la Loma de Albox, donde se entregó por un cuarto de siglo y ejercería un fecundo apostolado. Ardiendo de caridad para con el prójimo, llegaba a entregar el puchero entero y hasta sus mismos pantalones. Catequista heroico, no dudaba en ir a los más recónditos cortijos para anunciar la Fe. En 1916 inició el movimiento Scouts en Almería. Fundó el primer sindicato de trabajadores en Albox, situado en el histórico edificio del Hogar Parroquial de la plaza san Francisco. Venerado por sus hermanos presbíteros, desde el Vicario Ortega hasta el último de los coadjutores lo tenían por su consejero. Desde 1921 fue arcipreste de Albox.

Solía decir a sus íntimos: «¡Qué suerte sí yo muriera mártir!» La Providencia no le negó esta gracia. Estaba celebrando la Santa Misa en el Taberno cuando estalló la Persecución Religiosa. Se negó a ocultarse y regresó a su parroquia. Allí fue detenido y, tras sufrir prisión en el antiguo Ayuntamiento, trasladado a Almería. Alcanzó la palma del martirio el 13 de septiembre de 1936, a sus cincuenta y ocho años en el pozo de Cantavieja. Fue beatificado por el Papa Francisco el 25 de marzo de 2016.

UN BEATO INSPIRADOR DE CARIDAD

Inspirados por la ardiente caridad y el compromiso por la justicia del Beato Juan Ibáñez, Cáritas Parroquial de la Concepción atiende a casi quinientos necesitados en la Loma de Albox. Con motivo de su beatificación se restauró el Hogar Parroquial que fundó el Beato, que fue bendecido por el Obispo González Montes el pasado 17 de diciembre. De esta forma, casi cien años después, renació la gran obra caritativa del Beato Juan Ibáñez a favor de los que pasan necesidad.

Para promover su devoción la Junta Parroquial Beato Juan Ibáñez, que preside el periodista don Antonio Pardo Díaz, lleva tres años promoviendo multitud de actividades con este fin. Se han organizado conferencias, jornadas martiriales, peregrinaciones a los lugares vinculados a la biografía del Beato. También, desde esta dinámica Junta, se ha encargado la reconstrucción facial del Beato al artista onubense don Claudio Martín Martínez y un hermoso lienzo al artista hispalense don Jesús Lagares Valladolid. En los prestigiosos talleres lorquinos de Larios se ha confeccionado un grandioso retablo cerámico. Digno de mención ha sido el fabuloso relicario, obra de talleres lucentinos, que custodia su reliquia y que fue sufragado por suscripción popular. A partir de estas imágenes se han elaborado estampas y objetos de devoción para propagar la devoción al Beato Juan Ibáñez.