Por sexto año consecutivo, Mojácar celebró su “noche de las velas” en la que todas las previsiones, un encuentro en el que todas las previsiones fueron superadas con creces.

Pero lo cierto es que nueve autobuses, a los que su hubo de sumar tres más de refuerzo, subían al pueblo y aún así, se formaron colas para utilizar este medio de transporte. Taxis, motos y coches particulares, no cesaron de subir en toda la noche.

Sólo las empresas de autobuses contabilizaron más de 16.000 pasajeros. El aparcamiento era casi imposible desde las ocho de la tarde.

Con estos datos, no es difícil pensar que alrededor de 19.000 personas pudieran pasar en algún momento por el casco antiguo para disfrutar de la más mágica jornada de la ya de por sí espectacular Mojácar.

Las cifras suman y siguen y así, desde la Oficina de Turismo, señalan el interés despertado por la fiesta al registrar en su página Web, sólo desde el 5 de Agosto hasta el día de la celebración, 82.000 visitas interesándose por la noche de las velas y un total de 113.855 entradas que se registraron en el alcance de la semana.

Restaurantes y bares ya tenían el cartel de completo muchos días antes y se vieron literalmente desbordados en su intención de atender a todo el público hasta agotar las existencias.

La convocatoria comenzaba a las 22 hs. en la que el pueblo apagaba todo el alumbrado público y las casas particulares y comercios secundaban el “apagón” . Desde ese momento Mojácar estaba iluminada sólo con las luces de las velas.

El Ayuntamiento y la Asociación de Comerciantes de Mojácar Pueblo, organizadores de la noche, adquirieron más de 6.000 velas y 1.000 antorchas, a lo que hay que sumar las de todos los restaurantes, tiendas y casas particulares.

La estampa de una Mojácar insólita, se sumaba a la oferta de conciertos al aire libre, pasacalles haciendo malabares con fuego, ocho telescopios para observar a una luna en su plenitud y de paso, alguna que otra estrella fugaz y un largo etc. y muchas sorpresas, que hacían imposible no acudir a tan peculiar convocatoria.

Y es que la noche de velas de Mojácar es peculiar porque es de las pocas, por no decir la única, de todas las noches similares existentes en España, en la que todo un pueblo, casas particulares incluidas, permanece a oscuras e iluminado únicamente con la llama de las velas.

Éxito completo de esta edición en la ya están trabajando Ayuntamiento y Asociación de Comerciantes de cara al próximo año en el que se barajan mejoras así como más ofertas diferentes y atractivas