Veraplayazul llama al Ayuntamiento de Vera a ejercer la usucapión o adquisición de la totalidad del terreno del merendero al ser un espacio público desde hace más de 10 años. La legislación contempla que si se ha poseído un inmueble durante un período largo de tiempo, como es el caso del merendero, se puede reclamar la propiedad, máxime si la misma ha estado abandonada por parte de sus propietarios, ya que en algunos puntos ha acumulado basura a pesar de estar en uno de los puntos turísticos más relevantes. Pareciera que toda la parcela era municipal a tenor de la falta de atención que ha sufrido durante los últimos años, al igual que se padece en todas las calles del litoral.

Veraplayazul se felicita porque el Ayuntamiento, aunque le ha costado, reconoce finalmente que el espacio, los árboles y los enseres que ocupaba el merendero se han visto afectados al romper y traspasar la valla la constructora propietaria de la parcela colindante, pero advierte que se estudie la opción de usucupar el terreno ocupado por el merendero desde siempre.

Antes, por tanto, que arremeter contra los vecinos y defender los intereses privados de las promotoras, Veraplayazul anima al Ayuntamiento, presidido por Félix López, a ejercer sus derechos para que el único espacio verde que exista en la playa no pierda ni un solo centímetro.

Asimismo, la asociación vecinal, que representa a más de 8.000 vecinos del litoral veratense porque así lo aprobaron por unanimidad sus comunidades, reclama la máxima transparencia en todo el proceso y se ofrece a visitar junto al alcalde la “zona cero” para aclarar los siguientes aspectos:

1.- Cuántos árboles pierde el merendero. Cuántos tenía la semana pasada y cuántos tiene ahora. Es cuestión de contar los troncos cortados, ya que el partido que sostiene al gobierno municipal, que es el PA, utiliza la ironía para referirse a los vecinos.

2.- ¿Cuántos árboles pierde la zona en total que se va a construir, con la misma táctica de contar los troncos cortados?

3.-¿Cuántas mesas y barbacoas pierde el merendero de la semana pasada a la actual?

4.- Confirmar que la constructora invadió la valla que protegía al merendero. ¿Quién pagará la valla, la vieja y la nueva? ¿A cuánto ascenderá la valla?

5.- ¿Qué daños en el tendido eléctrico se han producido? ¿Los ha reparado el Ayuntamiento? ¿A cuánto asciende la factura? ¿Quién la va a pagar?

6.- ¿Cuándo estará listo el merendero y cuándo piensan que los árboles cortados volverán a crecer?

7.- ¿Qué labores de limpieza ha hecho la constructora con su parcela, que más bien parecía abandonada? ¿Cuándo, cuántas, en qué han consistido?

8.- ¿Qué calificación urbanística tenía toda la zona antes de construirse el Parque Acuático? ¿Estaba cubierta de árboles?

9.- ¿Existen garantías de que el oasis que representa el merendero va a pervivir ante tanta presión urbanística?

No hay reparación posible al daño que se ha producido al patrimonio natural y cultural arremetiendo contra el merendero; aunque la constructora, quizá por la presión de los vecinos, se ha visto obligada a ofrecer 200 árboles para intentar paliar el desastre. Árboles que, en manos del Ayuntamiento, no es extraño que no cuajen. Y la última pregunta es evidente:

¿Si todo ha sido normal, por qué nos regalan 200 árboles? ¿Y dónde están y dónde se van a plantar y cuántos años tardarán en crecer?

El progreso no pasa por la construcción, tal y como afirman de palabra y de hechos el equipo municipal actual, sino por el diálogo y el medio ambiente. Veraplayazul confirma su apuesta clara por Vera en su conjunto, pueblo y playa, dada la calidad de sus recursos naturales, que son la base de su economía: turismo y agricultura. Sólo preservando esos recursos, nuestra naturaleza, es posible progresar y ahí, por mucho que se empeñe el Ayuntamiento, no caben el ladrillo ni las talas.