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Antonio José Lucas

Orgulloso de trabajar para hacer de su pueblo un lugar más accesible en el amplio sentido de las palabra

La Comarca Noticias / Olula del Río - 07/oct/2009

Antonio José Lucas Ampliar imagen
Antonio José Lucas, alcalde de Olula del Río

El carácter afable y cercano de Antonio José Lucas, primer edil de Olula del Río, han hecho de este joven alcalde del Almanzora, una de las grandes promesas a nivel político en la provincia de Almería. Con tan sólo 37 años, e inmerso ya en su segunda legislatura, Lucas presume de dedicarse a la política local, de estar entre la gente y conocer la opinión de sus vecinos, tal y como ya lo hacía cuando antes de ser alcalde.

Desde hace una década, cuando comenzó a dar sus primeros pasos en política, ha estado muy vinculado a los colectivos culturales, y comprometido con causas solidarias e ideológicas. De hecho, cuando se refiere a sus grandes logros políticos, se siente orgulloso de trabajar para hacer de su pueblo un lugar más accesible en el amplio sentido de las palabra; el nuevo centro de salud, que se convertirá en el más grande del Alto Almanzora, la ampliación del instituto de secundaria, del Ayuntamiento, el parque comarcal de bomberos, la creación de un espacio escénico, la llegada del agua potable a todos los hogares de Olula del Río que podrá ser realidad en pocos meses, la nueva imagen de sus calles y el dinamismo de sus colectivos y empresas, son para este alcalde las bases de su gestión.

Perfeccionista en todos los aspectos de la vida, Antonio Lucas, ha trabajado duro hasta llegar al lugar que ostenta. Tal y como él asegura, lo último que se hubiera imaginado cuando era aquel chiquillo delgaducho, y marchaba con una enorme ristra de roscos al frente de la procesión acompañado de su abuelo y su padre, es que hoy podría dirigir los destinos de la gente a la que tanto aprecia. Es por esto, que cuando se refiere a su trayectoria, tampoco se olvida de aquellos que le han acompañado en el camino. Apasionado del teatro, antes de ser alcalde, estuvo vinculado profesionalmente al mundo de la cultura; dirigió varias compañías de teatro profesionales, impartió cursos de arte dramático y publicó varios libros como “Al final del camino”, una obra de teatro que habla de un caso real de violencia de género. Creyente del arte que lucha por transformar la realidad, y de que la cultura le ha permitido conocer el día a día de la gente que le rodea, y que asegura, la política le permite mejorar.

Tal y como a él le gusta decir, como muchos de su generación, convive desde hace cinco años con su mujer. Ya tienen su primer hijo, y esperan que no sea el último. El poco tiempo que le queda libre, le gusta dedicárselo a la familia. Entre sus aficiones, se encuentra la lectura, de la que asegura servirse para reflexionar, aprender y ordenar ideas. El tiempo es hoy su mayor problema y es por ello, que en un futuro espera volver a encontrar el sosiego que le permita seguir escribiendo.

Le molesta la indolencia con la que algunos problemas son tratados a nivel mundial. “La incapacidad para solucionar el subdesarrollo del tercer mundo y lo rápido que las naciones acuden al rescate de multimillonarias empresas en banca rota”. Cree firmemente que la crisis mundial que vivimos, nos ha demostrado que “no es cuestión de recursos, si no de voluntad. Que la desigualdad además de injusta, es preocupante y que terminará por afectar seriamente a nuestras vidas”. Además le preocupa profundamente que la sociedad, en general, esté rodeada de demasiada violencia. En este sentido, como alcalde, ha impulsado una plataforma ciudadana en la que se reflexiona sobre este aspecto, fundamentalmente entre las mujeres. El foro Olula Contra la Violencia de Género, tiene ya cuatro años de vida y en breve iniciará su primer curso de formación en la detección y respuesta ante el maltrato.

Cuando se le pregunta qué espera de la vida, Antonio Lucas contesta de forma contundente, “vivirla hasta dejar de serlo. Llegar a todo lo que mi salud permita estirar los años y hacerlo siempre lo más intensamente que pueda. A pesar de todo cuanto he vivido, espero seguir experimentando, sin alejarme demasiado de mis ideales. Medio llena o medio vacía, mi vida, al menos previsiblemente, marca el ecuador y no me gustaría llegar al final del camino sin  haber hecho lo suficiente. Ver pasar los años sin perder la sonrisa, trabajar para vivir, disfrutar de la familia, y hacer un poco más agradable la vida de los que te rodean. Desde el arte o la política y mejor con hechos que con palabras, dejar esto algún día, mejor de lo que nos lo encontramos”.