“Artículo publicado en la edición dominical de la sección de deportes de Diario de Almería y reproducido con la autorización del autor”.

Tantas veces he sido crítico con la vida y milagros de la Unión Deportiva Almería que a alguno puede extrañarle la alabanza, aunque tampoco han sido escasas en todos estos años. Escribo este artículo a colación de la iniciativa adoptada para honrar hoy en Pucela la memoria del pequeño Gabriel y solo puedo aplaudirla. Cuando la conocimos vía redes sociales (alguno tuvimos que mordernos la lengua para no contarlo antes a expensas del necesario permiso de la familia) creo que todos los almerienses pensamos lo mismo: el club representativo de nuestra provincia en efecto nos representa. Porque con este tipo de gestos se construyen los clubes grandes, puede que no deportivamente, pero sí en el aspecto social, que por encima de consideraciones empresariales es la razón por la que surgió el fútbol a finales del siglo XIX. La simple figura de un ‘pescaíto azul’ en el pantalón de la equipación de los futbolistas es un mensaje que trasciende lo deportivo. Ese pez encierra la solidaridad, la bondad, la esperanza y la rabia de la sociedad en general por las horas en vilo que todos pasamos y vivimos como propias en apoyo a esa familia desgarrada por el dolor. Mi más sincera enhorabuena a la mente pensante que ideó semejante homenaje, que se prolongará hasta final de temporada, muestra de una sensibilidad exquisita. Y no es postureo, pues un día antes del trágico desenlace la UDA ya se prestó a propagar la imagen que simbolizaba la lucha infatigable de fuerzas de seguridad y voluntarios por encontrar con vida al pequeño Gabriel. Mejor aún es el anuncio de que el pantalón no se comercializará. Habría podido hacerse destinando los fondos a una asociación implicada en la ayuda a la infancia, pero en su determinación el club demuestra que su gesto no es solo de cara a la galería. Es un mensaje a la humanidad que traspasa fronteras; es un mensaje que cala en el corazón. ¡Bravo!