El próximo 21 de septiembre se va a cumplir un año de la agresión que Alejandro, un menor de Olula del Río, recibió en las aulas del Instituto Rosa Navarro.

No era la primera vez que el menor de 13 años, era agredido por otro grupo de menores. Previo a este episodio, en febrero de 2016, el pequeño había sido víctima de una paliza en la puerta de un kiosco 24 horas cerca de su casa. A algunos de esos agresores, Alejandro se los encontró tiempo después en su misma clase en el instituto y fue allí donde fue golpeado delante de su profesora y compañeros.

Ese fue el comienzo –hace más de un año-, de insultos y amenazas que no acabaron y que se han continuado repitiendo, a pesar de que Alejandro, cuyo caso ha sido conocido en todo el país, desde septiembre pasado lleva recluido en su casa, víctima de un cuadro depresivo a consecuencia del hostigamiento del que ha sido víctima.

Uno de los episodios de amenazas, sucedió el 29 de enero de este año, cuando Alejandro, su familia y algunos amigos, regresaban de un día de convivencia recomendado por los profesionales para animar al menor.

El juez de menores ha considerado como un “hecho probado”, que sobre las 22:00 horas del pasado día 29/01/2017, el menor D. N. S. en la Avenida Pintor López de la localidad de Olula del Río, inició una discusión con la madre de Alejandro en la cual comenzó a decir a ésta, de modo insistente, ‘se te va a caer el pelo’ al tiempo que se refería a su hijo haciendo un gesto de cortarle el cuello, expresiones que le profirió con el ánimo de atemorizarla”, dice la sentencia a la que ha tenido acceso La Comarca. En la misma se observa el carácter decisivo de uno de los testigos que presenciaron las amenazas.

Los hechos declarados probados son constitutivos de un delito leve de amenazas y la sentencia puede ser recurrida.

 El fallo establece como medida; libertad vigilada durante 6 meses, que contemple los siguientes contenidos: a) apoyo al control normativo familiar, b) seguimiento escolar, y c) asistencia a taller de control de impulsos.