Durante tres lunes, la jueza tomará declaración a distintos trabajadores del Centro

La titular del Juzgado de Instrucción y Primera Instancia Único de Purchena ha citado a declarar a partir de este lunes a una docena de trabajadores y profesionales relacionados con el centro de menores ‘Tierras de Oria’ donde el pasado mes de julio falleció Ilias Tahiri, de 18 años, después de que le fuera aplicado el protocolo de contención mecánica.

Entre los citados se encuentran tanto testigos como investigados, a los que se tomará declaración para esclarecer el caso. Las primeras comparecencias se centrarán en los miembros del equipo de seguridad del centro, entre ellos, la del jefe de la unidad.

Asimismo, se han señalado para el 11 de noviembre las declaraciones de otros empleados del centro, gestionado por Ginso, entre los que se sitúan educadores, tutores, psicólogos y el coordinación de formación, además de otros profesionales. La práctica de estas diligencias finalizará el día 18, según las mismas fuentes.

En este sentido, la investigación continúa después que la juez recibiera la autopsia realizada al cadáver del joven, la cual concluía que el deceso se produjo en el marco de «una muerte violenta de tipo accidental».

Según las conclusiones que recoge el informe forense del Instituto de Medicina Legal de Almería, el fallecimiento del joven se trató de una muerte en custodia de un paciente psiquiátrico en estado de agitación, que acontece durante el proceso de contención mecánica.

No obstante, los forenses precisaron que «no se ha detectado en el cuerpo del joven signos objetivos de uso de una fuerza extralimitada sobre el fallecido, tales como lesiones o signos sugerentes de sofocación o de compresión torácica intensa, en los hallazgos de la autopsia».

Igualmente, la autopsia recoge que la contención mecánica en decúbito prono -boca abajo- que recoge el protocolo del mencionado centro de menores «es contraria a las recomendaciones encontradas en la bibliografía y protocolos estudiados, por suponer un mayor riesgo de muerte con respecto a la contención en otras posturas».

En este sentido, la muerte fue «un fracaso cardiocirculatorio agudo secundario a una arritmia cardiaca que tiene como concausas la hiperactivación adrenérgica de la propia agitación; el estrés secundario al proceso de contención mecánica que se lleva a cabo; los fármacos encontrados en la sangre del cadáver que pueden actuar sobre el ritmo cardíaco; y el puente miocardio en arteria coronaria izquierda del corazón como sustrato anatómico susceptible de generar o agravar la arritmia», de acuerdo con el informe.

Los trabajadores, quienes ya pidieron «transparencia» y mostraron su disposición a «colaborar» para esclarecer los hechos tras conocer que los empleados del centro que participaron en la intervención habían sido llamados a declarar, defendieron a partir de la autopsia que la intervención de los profesionales se hizo «sin extralimitarse en la fuerza» y que la «fatalidad del hecho fue ajena» a su actuación.

«Se cumplió el protocolo establecido en estas situación especiales», manifestaron en alusión al estado de «agresividad» que sufría el joven cuando fue contenido por los trabajadores. El joven, que también fue atendido por los servicios médicos a su llegada, murió sobre las 16,22 horas después de que se movilizara un helicóptero desde el Hospital Comarcal de Guadix, que no llegó a efectuar el traslado.