La situación de Alejandro, el menor agredido el pasado mes de septiembre en el instituto IES Rosa Navarro de Olula del Río, sigue sin ninguna solución y desde entonces las amenazas han ido en aumento.

Alejandro no asiste a clases desde el 21 de septiembre pasado, cuando fue agredido en el aula en presencia de su profesora y compañeros.

En ese momento, la notica de bulling que dio en primicia este medio, recorrió toda España y como consecuencia del ruido mediático se puso a disposición un teléfono gratuito; el 900018018. Pero pocos resultados más se han visto a pesar de una serie de denuncias, algunas cruzadas, que se han llevado a cabo por las partes implicadas.

La última denuncia, la ha realizado la madre del menor agredido, Inmaculada Rivas, en la Fiscalía de Menores de la Provincia de Almería el pasado 10 de mayo, cuando familiares y amigos disfrutaban de un día de convivencia con Alejandro, un encuentro realizado por recomendación profesional.

“A Alejandro hay que sacarlo de la casa”, recomiendan los especialistas que tratan al menor según declara su madre. La denuncia se realiza en la misma Fiscalía que lleva otro caso, la de otros menores de la misma pandilla que grabaron el video de una felación de un pequeño en los baños del Centro Guadalinfo de Olula del Río y donde el Defensor del Pueblo Andaluz como Defensor del Menor ha ordenado que se investigue la agresión sexual.

Por eso la familia de Alejandro lo “sacó de la casa” donde lleva ocho meses encerrado y decidieron disfrutar de un día al aire libre en el merendero del vecino municipio de Fines. La sorpresa llegó cuando dos de estos menores se presentaron allí y se acercaron a Alejandro al que le dijeron, siempre según el testimonio de los presentes, “pedazo de hijo de puta, date por muerto”. Así consta en la denuncia, como también la disposición de tres testigos dispuestos a sostener lo relatado.

Según la madre de Alejandro, quien no daba crédito a la presencia de los menores acosadores, las demás personas presentes, todos mayores, tuvieron que dispersar a los agresores al menos en dos oportunidades.

 

Una historia de agresiones

 

Previo a este episodio, en febrero de 2016, el pequeño había sido víctima de una paliza en la puerta de un kiosco 24 horas. A algunos de los agresores, Alejandro se los encontró en su misma clase en el instituto y el asunto ha ido a más.

El 21 de septiembre le pegaron en el aula, pero un par de días antes había sido agredido en clases de gimnasia.

El pasado 29 de enero y después de un día de convivencia, dos de los agresores (uno el mismo que le pegó en clases) esperaban a Alejandro y su familia en el portal de su casa. En esa ocasión le dejaron claro que le iban a cortar el cuello (pasándose el dedo por la garganta). La tía del presunto agresor puso una denuncia contra Inmaculada por acoso a los menores. Al llegar la Guardia Civil, los niños habían desaparecido, pero los testigos que venían con la familia respaldan la denuncia familiar.