El escultor arboleano por adopción, olulense de nacimiento Luis Ramos, continúa su periplo mexicano iniciado a principios del 2000, esta vez participando de una mesa de reflexiones “Escultura, arquitectura y ciudad”, charla que se llevó a cabo el pasado 29 de mayo.

“A lo largo de la historia la escultura fue un símbolo de embellecimiento del lugar, palacios, parques, salones, iglesias, y con el paso del tiempo su función cambia para ser también disfrutada y vivida por las gentes en el exterior, así ha dejado de ser solamente ornamental-contemplativa y ha pasado a ser participativa”. Con estas palabras el artista define la relación de la obra pública y la escultura con la ciudadanía,“siempre voy a intentar unir personas, unir materiales, escultura con arquitectura y lo más importante, unir a uno con uno mismo”.