El Ayuntamiento colabora en las clases extraescolares de los pequeños del municipio

Laroya es un pueblo enclavado en la Sierra de los Filabres y se encuentra entre los más pequeños de la provincia. Sus 180 habitantes, disfrutan tal vez de eso que todos llamamos “calidad de vida”, aunque convivan con la espada de Damocles sobre sus cabezas, que es perder el Colegio Público San Marcos.

Dolores Moreno es su alcaldesa, y lleva 12 años en el cargo. En las últimas elecciones consiguió los cinco escaños que estaban en disputa y gobierna con una mayoría holgada. La despoblación, ese término tan de moda últimamente, es una de sus preocupaciones, por eso y en la medida de las posibilidades del municipio, trata de ayudar a combatir esa especie de “agonía” como ella misma define al hecho de que los pueblos pierdan población, y uno de los secretos, está en que hayan niños en el pueblo.

Al colegio rural acuden ocho pequeños que por las tardes en la sala del Centro Guadalinfo, reciben clases de apoyo, -aunque el número de alumnos hace que la enseñanza sea casi personalizada- las que se llevan a cabo gracias a la colaboración económica del Ayuntamiento de Laroya.

Es la manera práctica que ha encontrado la alcaldesa para luchar contra la despoblación; facilitar el acceso a un puesto de trabajo, a una vivienda o una pequeña ayuda para el alquiler a aquellas familias que se quieran instalar en el municipio. “En los últimos meses 3 o 4 familias han venido a Laroya. Una familia se ha encargado de la panadería, pusimos a disposición 2 casas de los maestros y hemos aprobado una ayuda para quienes quieran alquilar, ya que hay mucha casas deshabitadas, pero son de gente que en verano viene de Barcelona o Francia a pasar sus vacaciones”.

Hay un mesón completo que se alquila, sin traspaso y listo para trabajar; esta misma semana ha comenzado a trabajar un oficial de albañil -no encontraban a nadie para contratar- y existe la posibilidad de que pueda incorporarse otra persona para mantenimiento del municipio.

La condición básica es tener niños en edad escolar y vivir en Laroya. La fórmula que en el pueblo han encontrado para plantarle cara a la despoblación.