La Diputación Provincial de Almería mantiene en activo durante los 365 días del año el servicio de detección de fugas hídricas con el fin de garantizar el acceso al agua durante las 24 horas del día a todos los ciudadanos de la provincia de Almería.

Uno de los objetivos principales de los sistemas de abastecimiento es proveer de agua potable de calidad y en cantidad adecuada a todos los ciudadanos, con suficiente presión y en cualquier momento. La existencia de fugas se convierte en la principal barrera para lograr que estos objetivos puedan cumplirse, provocando molestias a la población e impactos económicos, sociales y técnicos.

Para evitar estos daños la Diputación de Almería presta de manera continua este servicio desde el año 2002 habiendo alcanzado ya las 1.500 peticiones de asistencia por parte de ayuntamientos. Gracias a la mejora en las redes de abastecimiento en los municipios el número de intervenciones es cada año menor y este año ha superado el centenar.

El diputado provincial de Fomento, Óscar Liria, ha destacado la importancia que tiene la labor que realiza en este sentido la Diputación “codo con codo” con los responsables municipales encargados de la prestación del abastecimiento en los pueblos con menos recursos económicos y técnicos: “Esta asistencia representa una de las colaboraciones más importantes que la institución provincial presta a los Ayuntamientos y que facilita la vida a decenas de miles de vecinos garantizando el acceso a agua de calidad y en cantidad”.

La necesidad de aportar más agua al sistema a causa de las pérdidas supone un gasto adicional de agua y una presión sobre las fuentes hídricas y requiere el consumo de energía adicional, ocasionándose de este modo emisiones de dióxido de carbono que pueden evitarse al acabar con las pérdidas.

Los costes de explotar, tratar y transportar agua perdida en su camino al consumidor sin ser facturada complica también el obligado cumplimiento por Ley del principio de recuperación de costes de los servicios públicos. La continuidad en el tiempo de fugas no detectadas puede provocar daños en las pavimentaciones y el mobiliario urbano de las calles, así como en las cimentaciones de las viviendas adyacentes, pudiendo ser necesaria la ejecución de costosas obras de reparación a sufragar por las arcas municipales como titular de las redes de distribución de agua. De ahí la utilidad de un servicio que la Diputación presta sin coste a los ayuntamientos.

Un equipo al servicio de la provincia desde 2002

Ante la necesidad de minimizar estas molestias y daños surgió la iniciativa de la Diputación para la creación de un servicio de detección de fugas de agua que pudiera asistir a los municipios con menor capacidad técnica y económica de la provincia.

El equipo de detección de fugas viene prestando esta colaboración a los Ayuntamientos de la provincia desde el año 2002. Los recursos técnicos con los que se cuenta son: dos geófonos de inspección acústica; un correlador acústico; una placa de detección de tapas de registros enterradas; una sonda emisora para conocer el trazado de las redes; equipos manométricos de control de presiones; y un caudalímetro ultrasónico portátil que permite la medición de caudales en las tuberías de forma no intrusiva capaz de almacenar 24 horas de registros en continuo.

Una vez observada la posible existencia de una fuga por los responsables municipales del mantenimiento de la red de agua es puesta en conocimiento del Servicio de Infraestructura Urbana mediante la cumplimentación y envío de un formulario tipo al email infofugas@dipalme.org. Con la mayor brevedad posible, ya que se trata de actuaciones que requieren la máxima prioridad, el personal de Diputación de desplaza a las poblaciones para la detección y el marcaje de la fuga. Todas las fugas detectadas son inventariadas mediante una base de datos, lo que permite determinar la necesidad de renovación de las infraestructuras hidráulicas en el caso de la existencia reiterada de problemas en determinadas zonas de las redes de los municipios.