El yacimiento es un referente para estudiar la evolución histórica de la comarca 

Este 18 de diciembre está previsto que termina la primera fase de la tercera Campaña de excavación en Macael Viejo.

El yacimiento de Macael Viejo, que forma parte de la memoria colectiva de los habitantes del municipio de Macael, tiene la fortuna de ser actualmente un referente para la investigación histórico-arqueológica en la comarca del Almanzora. Y esto no es por ser un yacimiento de especial envergadura o relevancia, ya que el valle posee un espectacular patrimonio arqueológico materializado en abundantes yacimientos del máximo interés. “Si se pone la mirada en Macael Viejo es porque tras dos campañas de excavación en 2017 y 2018 financiadas por el Ayuntamiento de Macael se ha iniciado ahora una tercera que, además, forma parte de un Proyecto General de Investigación (PGI) autorizado por la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico que tiene como objetivo el análisis del yacimiento y su contextualización regional”, explican los expertos.

El proyecto es pionero en la zona del Alto Almanzora por dos cuestiones. La investigación arqueológica hasta ahora realizada se basaba en métodos prospectivos de superficie en los distintos términos municipales para obtener una visión de conjunto de los yacimientos y la evolución histórica en la comarca. Por el contrario el PGI de Macael Viejo es el primero centrado en un solo yacimiento, y que está utilizando una metodología combinada que incluye excavación estratigráfica de sondeos y áreas extensas, un tipo de intervención francamente escasa y muy puntual en toda la región. Además, al tratarse de un lugar seleccionado por distintas civilizaciones para su establecimiento ejemplifica algunos de los episodios fundamentales de la evolución histórica comarcal. Por ello, el nuevo PGI de Macael posibilitará un considerable avance en el conocimiento de los asentamientos y modos de vida del lugar en distintas etapas de su historia, que servirá como referente para los establecimientos de montaña que desde tiempos remotos han rodeado la cuenca alta de este rio almeriense.   

La iniciativa surgió a partir del interés y financiación del Ayuntamiento de Macael, y cuenta con un equipo de investigadores vinculados fundamentalmente a la Universidad de Granada y Autónoma de Madrid coordinado por el Dr. A. Santiago Moreno Pérez, quien además dirige personalmente los trabajos de campo, en los que participan también vecinos del pueblo. 

En las campañas realizadas en 2017 y 2018 se realizaron una serie de sondeos repartidos por distintas zonas del cerro que posibilitaron una valoración general del yacimiento y su secuencia de ocupación, que se inicia en la Prehistoria Reciente, continúa en época romana, y finalmente medieval, siendo definitivamente abandonado con la repoblación cristiana de finales del s. XVI.

Los avances en el conocimiento de la estructura de la antigua alquería islámica, sin duda la fase del yacimiento más conocida y algunas de cuyas edificaciones se conservaron en pie al menos hasta los años setenta del siglo pasado, han sido considerables, incluyendo parte del caserío medieval, su cementerio, y un aljibe de grandes dimensiones que debió abastecer a la población y cuyo análisis arqueológico ha revelado que se edificó hacia mediados del S. XIII. Esta parece ser, según los datos actuales, la fecha del inicio del asentamiento medieval, correspondiente por tanto a los momentos formativos del Reino nazarí de Granada.

Estas actuaciones arqueológicas han posibilitado también documentar una ocupación romana previa a la alquería de la que apenas se tenían noticias. En concreto se han excavado parte de los restos de un edificio que formaba parte de un poblado de entre 1 y 2 hectáreas que se emplazó aquí por el intervalo de unos 100 años, y que fue abandonado a mediados del s. V d.C. Este poblado ilustra por vez primera en la comarca como eran estos establecimientos de montaña en las últimas décadas del imperio romano de occidente, que, lejos de la imagen de degradación económica y social difundida hasta hace solo unas décadas, muestra una importante vitalidad económica y comercial, con circulación monetaria y presencia de abundantes importaciones de vajilla suntuaria y productos anfóricos. 

Sin duda los avances realizados en el asentamiento romano son muy importantes, pues los poblados de montaña de este periodo son en general muy poco conocidos en todo el sureste peninsular, y apenas se cuenta con información arqueológica en la provincia de Almería. Por ello, estas primeras campañas del nuevo PGI se centrarán en la zona del yacimiento donde se estableció esta población, donde posteriormente los musulmanes harían su cementerio, pero lo más importante; donde existen también indicios de ocupación prehistórica. En efecto, aunque los restos de cultura material recuperados en esta zona del yacimiento aseguran el asentamiento de comunidades prehistóricas en el cerro, hasta ahora se desconocían la mayor parte de los parámetros de esta ocupación, incluyendo la o las etapas en las que se produjo, o cualquier rasgo de la estructura de sus poblados. La investigación del Macael Viejo prehistórico será, por tanto, uno de los objetivos fundamentales de los actuales trabajos de excavación. 

En concreto entre noviembre y diciembre, en una primera fase de la campaña, los trabajos se han centrado en dos grandes sondeos donde se han excavado ya casi una veintena de sepulturas medievales. Aunque ya en las campañas anteriores se pudo analizar de modo preliminar el tipo de enterramiento practicado por esta comunidad rural islámica, las perspectivas de investigación del cementerio, el primero de esta cronología excavado en el Almanzora, se están incrementando considerablemente tanto en lo que se refiere a su estructura y casuística como al análisis antropológico de la población, también pionero en la comarca, y que está desarrollando actualmente un grupo de la Universidad Autónoma de Madrid.

Por otra parte, al menos en uno de los dos sondeos que se están excavando hay importantes indicios de que el cementerio musulmán está realizado directamente encima de unos depósitos arqueológicos generados en la Prehistoria. De este modo, los restos materiales que se están recuperando en los rellenos de las sepulturas y en otros episodios estratificados, entre ellos posiblemente derrumbes de estructuras aun indeterminadas, remiten a una cronología neolítica que había sido planteada ya en anteriores estudios.

En concreto, los objetos de adorno personal, entre ellos distintos brazaletes de caliza, las herramientas líticas, y la cerámica, con presencia de algunas piezas con decoración incisa e impresa, parecen apuntar a una ocupación del V-IV milenio a.C., en el Neolítico Medio.

De confirmarse esta cronología y la presencia de una zona de hábitat bajo este punto del cementerio islámico, cuestión que parece probable en función de lo hasta ahora excavado, la investigación podrá adentrarse en  una apasionante cultura cuya complejidad social y forma de vida permanecen un tanto obscurecidos para la ciencia, pero que poco a poco va proporcionando interesantísimos resultados. Si en general las excavaciones de poblados al aire libre de esta etapa han sido poco abundantes en el Sureste, para el Almanzora se puede aludir solo al caso del Cerro Virtud (Cuevas de Almanzora), excavado de urgencia durante tres meses en el año 1994. Esta intervención proporcionó resultados espectaculares, y los investigadores que la efectuaron tuvieron la fortuna de adentrarse en el mudo de las cabañas, enterramientos, y complejos aspectos culturales del V milenio A.C. almeriense. En Macael Viejo, si todo marcha como hasta ahora, los investigadores tendrán seis años para profundizar en el conocimiento de estos grupos humanos, gracias a un proyecto público al que todos estamos invitados.