Los forenses no descartan “compresión abdominal o la sofocación con almohada/colchón

Tal y como informáramos en La Comarca Noticias el lunes de la semana pasada en primicia, la muerte del joven de origen hispano marroquí en el Centro de Menores de Oria, está siendo investigada.

Después del hermetismo desde la dirección del Centro y lo delicado del caso que lleva directamente la Consejería de Justicia de la Junta de Andalucía, ahora es el Juzgado de Instrucción Único de Purchena quien está tratando de determinar qué es lo que ha sucedido y por otra parte, se ha abierto una investigación interna por parte de la Consejería de Justicia. En este sentido la Red Andaluza de Inmigración se ha personado en la causa.  La Oficina del Defensor del Pueblo andaluz y Defensor del Menor, ha abierto una queja de oficio para investigar el fallecimiento del interno.

La autopsia del cadáver del joven de 18 años que falleció en el Centro de Menores Tierras de Oria el pasado día 1 de julio concluye que “tenía signos de asfixia generales”. Así se indica en el informe preliminar de la autopsia, en el que además describe las circunstancias de la muerte, con “seis guardias jurados para contener al joven”. Este primer estudio “no descarta la compresión abdominal o la sofocación con almohada/colchón en esta muerte” que, entre tanto, define como “súbita”. El informe preliminar de la autopsia ya obra en manos del juzgado que instruye la causa y que ahora está a la espera de los análisis toxicológicos, tal y como publica hoy el periódico El País.

La autopsia, aparte de señalar que el cadáver presentaba “signos de asfixia generales muy evidentes con livideces extensas de color azul oscuro”, compatibles con la asfixia, según los forenses consultados, también refleja “presencia de múltiples heridas cortantes cicatrizadas autoproducidas en dorso de brazo y antebrazo izquierdo”, lo que coincidiría con el relato de los hechos que precedieron a la muerte.

El joven estaba diagnosticado de Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDHA), consumo de sustancias y trastorno de Adaptación ansioso-depresivo, tal y como recoge el informe. Según su historial, y según confirman fuentes próximas a la investigación, “es policonsumidor de tóxicos desde los 10 años de edad y cuenta con cuadros de agresividad y necesidad de protocolo de prevención de suicidio, aunque, según señala el mismo informe, “en el centro existe un estricto control sobre el acceso de sustancias de abuso y descartan que haya podido consumir recientemente”.

Se llamaba Ilyas T. y provenía de Cádiz, cuyo juzgado de menores dictaminó su ingreso en ese centro. A parecer, la discusión comenzó porque se estaba haciendo un tatuaje en un brazo de manera rudimentaria e hiriéndose. Al llamarle la atención reaccionó, supuestamente, de manera violenta y le fue aplicado el “protocolo de contención”. 

Las circunstancias de la muerte fueron grabadas en un video que ya obra en manos del juzgado que instruye la causa