La zarzuela es un género de teatro lírico básicamente español en el que se alternan escenas habladas, otras cantadas y en muchas ocasiones bailes españoles.

En la zarzuela se distinguen dos géneros: el género grande y el género chico.

El primero tiene dos o tres actos y su argumento está compuesto por temas dramáticos o cómicos, pero con una acción complicada. La zarzuela ‘La Corte de Faraón’ pertenece al Género grande.

 

Sinopsis de ‘La Corte de Faraón’

 La zarzuela “La Corte de Faraón” se estrenó en el Teatro Eslava de Madrid, la noche del 21 de enero de 1910, con libro de Perrín y Palacios y música de Vicente Lleó.

Es quizá única en su género por su carácter desenfadado y picante, repleto de situaciones extremadamente cómicas que no dejarán indiferente al espectador.
Muchos años han pasado desde su estreno en 1910, pero lo audaz de su libro, conjugado con una instrumentación espectacular, hacen que esta obra sea fácilmente adaptable a los gustos actuales.
De ambientación egipcia, en el gran salón del trono, ante la presencia del Faraón, el pueblo aclama, entusiasta, al General Putifar, que acaba de regresar victorioso de la guerra de Siria. En premio por tan noble victoria, la Faraona le otorga en casamiento a Lota, la doncella más pura y bella de Tebas.

Pese a esta belleza, el General Putifar no se muestra muy complacido, y es por temor a que se desvele su gran secreto, solo compartido por sus dos fieles soldados, Setí y Selhá. Este secreto no es otro que una desdichada herida de guerra motivada por “una flecha maldita que a Putifar lo ha dejado sin aquello que en la vida le permite a un buen esposo demostrar que…” Pese a esto, Putifar no puede evitar ser casado con la joven doncella.

Paralelamente, el Copero Real lleva consigo un esclavo, José, que pretende vender en el mercado un precio de ganga. En el camino, se tropiezan con Setí y Selhá, que deciden comprar al esclavo para que sirva a su jefe y su joven esposa. Cuando lo presentan ante ellos, Lota queda prendada de la belleza del joven hebreo, y comienza una suerte de persecuciones, quizá motivadas además, por la poca atención que le demuestra su esposo Putifar.

José se declara casto y ajeno a estas muestras por parte de Lota que, despechada, decide denunciar ante la Faraona que el joven ha intentado propasarse con ella. Lejos que castigar al hebreo por su supuesta falta, la Reina también queda prendada de sus encantos, y se suma a Lota, en su persecución febril.

Huyendo de estas dos damas, el pobre José va a caer, literalmente, a los pies del mismísimo Faraón de Egipto, de quien se gana su favor por un curioso don: “Desde pequeñito, acertijos, charadas y ensueños eran para mí cosas notables y caras, también soy algo profeta y ducho en las artes mágicas, y es porque mis facultades, todas, las conservo intactas”. Este don hace que José interprete un sueño que el Faraón había tenido, y agradecido, el Faraón le nombra Virrey de Egipto, ante el estupor de toda la Corte.

Termina la obra con la ceremonia de coronación del joven Virrey,
donde el Faraón pronuncia estas sabias palabras “Y si todos los maridos, cumplieran con su obligación, no pasaran estas cosas”

 

 

Reparto

 

Lota Eduvigis Sánchez
La Reina Lourdes Martín
Raquel Nuria Pérez
Artemisa Nerea Vega
Sul Juanna Lobach
Ral Adelaida Martín
Sel Juana Sánchez
Tar Adriana Cischello
El Gran Faraón Luis Pacetti
Arikon Miguel Guardiola
Sehla Guillermo Díaz
Seti Patricio Sánchez
Copero de S.M. Juan Pedro Toro
El Gran Sacerdote Luis López
Ismael Fran Ortiz
Salech Daniel Romero

Ficha Técnica

Coreografía Aida Sánchez
Maestro repetidor Félix Rodríguez
Sastrería Victoria Rubio
Escenografía  Guillermo Díaz
Diseñador gráfico Sergio Martín
Regiduría Eva Gallardo