Imagen de Pisa, el loro por el que los vecinos juntan firmas para que no se lo lleve la policía

Desde hace 13 años, Pisa, un loro de cola roja, factura de compra y su correspondiente número de anilla identificatoria, habita en una enorme jaula que preside la entrada al restaurante El Sevillano de Fines.

El día 7 de febrero del año 2006, Pisa agrandó la familia de Pedro, quien a sus 60 años continúa regenteando este conocido negocio de hostelería en pleno corazón de la comarca del mármol, donde a diario  circulan cientos de parroquianos familiarizados con este loro parlanchín, que te habla cuando requiere de tu atención. 

Por ello, no son pocos quienes diariamente le llevan obsequios a Pisa, que se pasa el día entretenido y entreteniendo a la gente. “Uno más del restaurante y de la familia del Sevillano”, como lo califica la gente indignada con la noticia que está circulando como la pólvora por las redes sociales.

La sorpresa e indignación generalizada se ha producido al conocerse la presencia este pasado lunes, de tres policías nacionales por el local, solicitando documentación sobre el ave al dueño del comercio, visita motivada por una denuncia interpuesta por alguien al que no le gustó ver al loro en una jaula, el pasado 17 de septiembre.

Todos los papeles aparentemente están en regla, a falta del certificado CITES (Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre), uno de los mayores acuerdos preexistentes para la protección de especies, aunque en España está actualmente en cuestionamiento puesto que existe un real decreto que permite en nuestro país que a través del CITES, por ejemplo, se entregue a los animales incautados para que puedan ser sacrificados o utilizados con fines experimentales, lo que en apariencia es contradictorio con el buen espíritu del convenio.

Por eso los vecinos entienden que debería primar el sentido común. La mayoría cree que el pájaro que presenta un buen aspecto, que está muy bien cuidado y que nunca ha tenido una enfermedad, muera de pena o por contagio de alguna infección. ¿Puede este ave regresar a su hábitat natural?, se pregunta uno de los parroquianos que defiende que Pisa se quede en el que es su hogar desde hace 13 años. 

Por ello los vecinos están firmando una petición para que Pisa continúe charlando con los viandantes. Mucha gente está firmando, incluso están llegando al Sevillano, desde distintas localidades de la comarca del Almanzora.

El loro ya tiene abogado defensor. Ahora toca actuar a la justicia.