Tras dos años de condiciones climatológicas adversas para la actividad micológica, el 18 de noviembre se celebraron las VII Jornadas Micológicas de Oria: “MicoOria 2018”.

Organizadas por el Ayuntamiento de Oria y el Centro Guadalinfo de la localidad, fueron casi un centenar de participantes los inscritos en esta edición. La jornada cumplió con las expectativas planteadas y, salvo por la amenaza de lluvias, todo transcurrió según lo previsto.

Los participantes fueron recibidos en el Ayuntamiento, dependencias donde se celebrarían la mayoría de los actos. Tras la recepción, los inscritos pudieron disfrutar de un desayuno en el que no faltaron productos típicos del municipio orialeño como la afamada torta de chicharrones. Mientras tanto se organizaron los grupos de salida al monte (adelantada ante las previsiones de lluvia) en donde se pudo disfrutar de una intensa y fructífera búsqueda de setas que, a la postre, arrojaría una gran cantidad de variedades. Así pues, tras dos horas y media de búsqueda, una vez clasificados y expuestos los ejemplares obtenidos, tuvo lugar la charla formativa que pondría fin a la actividad matutina: “Amanitas, esas peligrosas amigas”.

A primera hora de la tarde, en la sede de la Asociación de Mujeres del municipio, se reanudó la actividad con un taller gastronómico a cargo del orialeño, Fernando Carricondo, chef del restaurante velezano “La Rivera”. Otorgando especial protagonismo a los níscalos como ingrediente estrella, fueron dos los platos elaborados pero también muchas las indicaciones culinarias expuestas en este acto gastronómico que pondría fin a las VII Jornadas Micológicas de Oria.

Con una buena participación tanto local como de municipios y comarcas limítrofes, MicoOria 2018, se afianza como un evento a tener en cuenta en esta época del año para los aficionados a la micología y quienes, simplemente quieran pasar una agradable jornada incluso en familia. Bajo la dirección de Diego Fábrega Martínez, experto en micología, se ha cumplido con la finalidad de estas jornadas: “aprender y desarrollar hábitos que hagan de la actividad micológica una afición segura y sostenible”.