El delegado de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo, Miguel Ángel Tortosa López, ha visitado junto al alcalde de Arboleas, Cristóbal García, la mina de Limaria, un importante yacimiento de ‘lapis specularis’ o espejuelos, datada de la época romana, para conocer los trabajos de limpieza y desescombro que se están realizando como primera fase de un proyecto con el que el Ayuntamiento de Arboleas quiere poner en valor este importante yacimiento y convertirlo en un atractivo turístico que dinamice la economía y el empleo en el municipio y la comarca del Almanzora.

Los trabajos autorizados por la Delegación de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo se refieren a la retirada de escombros y tierra de la mina y comprenden tres meses, de los que ya se han ejecutado la mitad. Estas labores permitirán investigar la morfología de la mina y la extensión de sus galerías “para descubrir todo su potencial y ponerlo en contexto respecto a otros yacimientos de espejuelos del Imperio Romano que existen en Europa, con la posibilidad de hacerla visitable para la ciudadanía” conforme a un proyecto de musealización adecuado, ha señalado Tortosa López.

El delegado ha podido comprobar que los trabajos se están realizando bajo la dirección de ingenieros de minas, arqueólogos y especialistas en minería romana, así como los avances alcanzados en mes y medio que ya ha transcurrido desde su inicio. La intervención en la mina, inscrita recientemente como Bien de Interés Cultural en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, la está llevando a cabo la empresa Sadim Ingeniería, del grupo HUNOSA, especializada en la explotación turística y museística del patrimonio minero.

El espejuelo o yeso selenítico se explotaba durante los siglos I y II d. C. en Hispania y en otros puntos del Imperio Romano. La antigua Segóbriga (hoy Cuenca y Toledo) concentraba el mayor número de explotaciones, seguida de Toledo y Almería, con puntos como la propia capital, Arboleas y Sorbas.

El interés de este material radicaba en su transparencia, así como en la facilidad que presenta para poder trabajarlo. Se utilizaba sobre todo para acristalar ventanas, acoplando varias láminas en armazones de madera o cerámica. También se usaba, una vez calcinado, para fabricar yeso o escayola para realizar molduras, vaciados y enyesados. En otras ocasiones se mezclaba triturado con la arena del Circo Máximo para que ésta brillase, realzando los espectáculos.

En el exterior y en las inmediaciones de la boca de la mina de Limaria se han encontrado cerámica Terra Sigilata y común de época Alto-Imperial y restos de ‘lapis specularis’ cortados y serrados. En el interior hay indicios claros de laboreo romano, como la existencia de lucernarios, labores específicas para la extracción de las placas del mineral, sistemas de explotación de cámara, pilares y galerías o la utilización de punteros de sección cuadrada.

Por el excelente estado de conservación en el que se encuentra este singular ejemplo de la romanización de la Bética, las minas de Limaria pueden considerarse únicas para la investigación y la puesta en valor, que conecta históricamente con la identidad cultural de la provincia.