Mojácar celebró la séptima edición de la Noche de las Velas con un éxito de participación tal y como viene siendo habitual en tan señalada cita y en todas las convocatoria efectuadas por esta localidad.

Bajo una luna llena que se asomaba espectacular en el cielo mojaquero, más de 5.500 velas iluminaron el casco antiguo de la localidad repartidas por las calles, fachadas, barandillas o balcones.

De ellas, 1.500 se instalaron en sacos de arena y 3.500 se colgaron en las fachadas. Otras 1.500 fueron entregadas por el Ayuntamiento a los comerciantes para decorar sus establecimientos.

Aunque aún no es posible evaluar el número de personas que participaron de una noche tan especial, es de destacar que los veinte autobuses que cubrieron el recorrido de la playa hasta el pueblo, llegaron completos desde las 19,00H. en que comenzaron la ruta.

El dispositivo especial de transporte para la Noche de las Velas, organizado por el Ayuntamiento y la empresa de transportes, funcionó correctamente así como las taquillas habilitadas para la compra de los tickets de transportes.

En esta edición de 2018, la afluencia de visitantes comenzó antes que en años anteriores y el pueblo empezó a animarse al mismo tiempo que se ponía en marcha el dispositivo de tráfico previsto por la Policía Local y el Consistorio.

Los comercios de Mojácar funcionaron a pleno rendimiento. Algún restaurante ofreció 720 cenas en esa noche y sus organizadores: el Ayuntamiento de Mojácar y la Asociación de Comerciantes de Mojácar Pueblo, se sienten muy satisfechos, una vez más, del resultado de la convocatoria.

No cabe ninguna duda que la Noche de las Velas de Mojácar es una celebración singular en la que todo un pueblo se vuelca y participa activamente, consiguiendo resaltar el ambiente mágico del casco antiguo.

Con el alumbrado público, comercios y viviendas apagado, sólo envuelta en las sugerentes luces de las velas blancas, un concierto de piano daba la bienvenida a la localidad.

A los pies de la Cueva de Mariquita la Posá comenzaba la música en vivo como preludio de lo que los visitantes iban a ir descubriendo. La música y la danza en directo se repartió por las principales plazas.

La Iglesia Parroquial de Santa María, del siglo XVI, permaneció abierta hasta la madrugada luciendo una bella decoración interior a base de velas, creando un ambiente de paz y recogimiento.

Los Telescopios, situados en el Mirador del Castillo, registró una gran aceptación, guiando la mirada de los más curiosos hacia el cielo mojaquero, gobernado esa noche, sin duda, por una espectacular luna     y su sinuoso sendero sobre el Mediterráneo.