“Artículo publicado en la edición dominical de la sección de deportes de Diario de Almería y reproducido con la autorización del autor”

Nunca imaginé que la LOGSE pudiera hacer tanto daño. Ineptos hubo con el BUP igual que puede haberlos con la ESO, pero la preocupante falta de valores de las generaciones actuales es para profundizar en el debate educativo. No voy a poner exclusivamente el foco en los profesionales de la materia (solo me faltaba echarme encima a la comunidad educativa), pienso que desde el seno familiar algo está fallando.

Enfocado al ámbito deportivo, que es lo que nos ocupa en esta columna, esa ausencia de valores podría explicar los preocupantes casos de dopaje y amaños que trufan las portadas de los medios de comunicación en las últimas fechas. Mal camino lleva el deporte si ya se dopa hasta el que practica curling, y eso ha ocurrido en el marco de los Juegos Olímpicos de invierno en Pyeongchang con un ruso que al parecer necesitaba ‘suplementarse’ para barrer con la escoba.

Me dirán que eso trasciende nuestras fronteras, pero el escándalo de los amaños en Segunda B y Tercera nos ha estallado esta semana en las narices. La macrooperación de la Policía ha destapado una red conectada con algunas casas de apuestas chinas que pactaba resultados en las categorías amateur. Para que se hagan una idea, llegaban a acordar el número de córners que se sacaban hasta el descanso. Todo ello con el soborno a los futbolistas que se presetaban a ello.

En esas divisiones pulula mucho veterano frustrado y no pocos jóvenes que ven dinero fácil en esa posibilidad de ingresos extraordinarios. Si a la ecuación le añaden el típico intermediario de turno, normalmente un exjugador sin escrúpulos, la trama está servida. En mayo de 2016 este periódico ya denunció la existencia de dicha práctica en nuestra provincia. Volviendo a la educación, personas bien formadas e íntegras sabrían que eso era pan para hoy y hambre para mañana.