En estos días previos a la celebración del Día Internacional de la Mujer, en medio de tanta y tan justa reivindicación, también es necesario dedicar unos minutos a la reflexión.

El 8 de marzo, día elegido por las Naciones Unidas para reivindicar la huelga de las obreras textiles en lucha, es hoy más que nunca un antes y un después en la lucha por la igualdad. Con tal motivo, el Ayuntamiento de Serón ha preparado numerosos eventos para conmemorar la fecha y además está movilizando a comerciantes, colectivos sociales y personal municipal para que secunden la huelga convocada para el 8 de marzo.

Hasta ahí todo estaría perfecto, porque hay que hacer todo lo que esté en nuestras manos por lograr la igualdad real entre hombres y mujeres, en todos los ámbitos, en todos los sentidos y en las administraciones públicas también.

Pero en el caso de Serón y en el de su alcalde y portavoz del PSOE en la Diputación en particular, nos resulta llamativo que en este asunto utilice una doble moral. El alcalde de Serón, el hombre que día sí y otro también, se encarga de sermonear lecciones moralizantes y comportamientos ejemplarizantes.

Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago.

Pero la igualdad (entre otras cosas), no se pregona; la igualdad se practica, y el Sr. Lorenzo, una vez más, tiene a la mano aplicar sus preceptos progresistas, ya que a día de hoy en el Ayuntamiento tiene trabajadores de primera y trabajadoras de segunda, negando sistemáticamente derechos y mejoras laborales precisamente a un colectivo formado mayoritariamente por mujeres.

Para quien no lo sepa, el Ayuntamiento de Serón presta una serie de servicios que le corresponden a la Junta de Andalucía; Residencia de Mayores, Centro de Menores y Guardería. El 95% aproximadamente de los trabajadores de estos centros son mujeres, con nóminas del Ayuntamiento, a las que sin embargo se les está aplicando un convenio de empresa privada.

El comité de empresa del Ayuntamiento cuenta con 5 representantes sindicales de los cuales 4 son mujeres, las mismas que tuvieron que oír como el Sr. Lorenzo les decía el pasado 16 de febrero que “no incluirá a las trabajadoras de la Residencia, Centro de Menores y Guardería en el convenio colectivo del Ayuntamiento y que mantendrían las condiciones que recogen los convenios de empresa privada que se les está aplicando actualmente y que les coloca en clara desventaja en cuanto a derechos se refiere, frente a los demás trabajadores y trabajadoras del consistorio.

“Ellas”, tuvieron que oír, que aunque sean personal del Ayuntamiento de Serón y el resto de personal trabaja 37,5 horas, “ellas” seguirán trabajando 40 horas semanales.

“Ellas”, tuvieron que oír que el gobierno socialista de Serón no tiene ninguna intención de favorecer la conciliación familiar y no les permite trabajar en jornada continua, una decisión opuesta a lo que por otra parte parece reivindicar.

“Ellas”, tuvieron que oír que a estas alturas del siglo veintiuno, el Ayuntamiento se está pensando si hacer o no una bolsa de trabajo, para cubrir las vacantes o bien seguirá con la discrecionalidad en la contratación.

“Ellas”, tuvieron que oír que a partir de ese momento el socialismo local accedía a compensarle en días libres las horas extras, que estudiarán la solicitud de las trabajadoras respecto a los días de asuntos propios, o que van a estudiar también si incluir en las nóminas de las Auxiliares su categoría profesional, o a reconocer la antigüedad a las trabajadoras del Centro de Menores.

Pero “ellas” si han logrado una conquista; la patronal socialista ha accedido a completar el uniforme laboral, y les ha reconocido una chaquetilla y unos zuecos, para ir a trabajar.

El Sr. Lorenzo, reclama por ahí, lo que niega en su municipio. El portavoz del socialismo provincial, ¿sería tan mezquino con los derechos de las trabajadoras si en lugar de ser las del Ayuntamiento de Serón fuesen las de la Residencia de la Diputación las que reclamasen lo que por justicia les corresponde?.

Todo lo anterior sin entrar, por ahora, a valorar la situación de acoso que se podría estar ejerciendo desde el Ayuntamiento, precisamente a una trabajadora, me lleva a una reflexión. Progresista hay que serlo y parecerlo. Feminista, hay que serlo y parecerlo. Justo e igualitario, hay que serlo y parecerlo.

Sr. Lorenzo, siempre es bueno recapacitar e intentar aplicar un poco de coherencia. Lo que dice y lo que hace, son cosas totalmente diferentes. Usted aplica un criterio de desigualdad ante un hecho objetivo; esas trabajadoras de segunda categoría, son empleadas del Ayuntamiento que usted dirige, simplemente porque es el Ayuntamiento quien las contrata. ¿Por qué las trata de manera diferente?.