La localidad lleva varios años suministrando agua provenientes de cubas

El municipio de Suflí, desde el año 2007 viene soportando una situación cada vez más insostenible. El agua de abastecimiento domiciliario proviene de cubas, que primero llegaban de manera esporádica y a partir de 2014, lo hacen de manera permanente.

Así lo asegura su alcalde Raúl Guirao, quien insiste que “es vergonzoso que en pleno siglo XXI el agua no llegue a nuestras casas”.

Guirao “aprovecha” el revuelo que se ha producido por la posibilidad de construir pozos de emergencia, para “reclamar” una conexión directa desde algún municipio vecino para no depender de estas cubas que al año cuestan unos 130.000 euros. “Hay varias opciones; aprovechar el sobrante del río Sierro en invierno y almacenarla, traer una tubería desde Armuña o conectar con Olula del Río. Cuando Ortiz Bono era Delegado de la Junta, le solicitamos resolver el problema y nos dijo que nos juntáramos dos pueblos para traer agua del Negratín, pero eso era inviable ya que en Suflí no tenemos potabilizadora”.

“El agua es nuestro mayor problema”, dice el alcalde de este pueblo de algo más de 200 habitantes y con un presupuesto que ronda los 300.000 euros. “Nosotros agradecemos a Diputación que pague las cubas y a los municipios de Serón y Armuña que no nos cobre por el agua que nos dan, pero creo que estaremos todos de acuerdo en decir que lo de las cubas no es la solución”.

“Actualmente, en invierno son dos cubas diarias las que gastamos, pero en verano podemos a llegar a gastar cinco al día”, dice el primer edil, quien insiste en que no es propio de estos tiempos, tener que implorar por una solución a un problema básico, como lo es el del suministro de agua.

El camión que transporta el agua sube a Suflí dos veces en invierno y hasta cinco en verano

“Necesitamos una solución real al problema del agua. A mí me hierve la sangre cuando oigo a algunos decir que aquí hay agua. A ellos y a quienes quieren condenar al municipio de Suflí a no tener agua, les invito a reflexionar acerca de lo que sucedería si un día no sale agua por el grifo de sus casas. Estoy seguro que irían a ver a su alcalde para que ofrezca una solución al problema del agua. Eso es lo que le sucede a los vecinos de mi pueblo, que no son tratados con igualdad, que son tratados como si fuéran ciudadanos de segunda”.