La prevención y el riesgo al contagio, son la prioridad para los municipios de Lúcar y Tíjola.

La Balsa de Cela, es una fuente de agua natural compartida entre los municipios de Lúcar y Tíjola, donde los vecinos de la comarca del Almanzora la media noche del 23 de junio, celebran el inicio del verano. “Es la playa de la comarca”, se suele afirmar en la zona.

Sardinas para todos y el tradicional chapuzón que inaugura estación, este año tendrán que esperar ya que por razones sanitarias “es nuestra responsabilidad velar por la salud de los vecinos”. La afirmación corresponde al alcalde de Lúcar (Ciudadanos), Manuel López, quien reconoce que es “imposible de controlar el aforo a la balsa y por eso,  no nos vamos a arriesgar”.

Es una decisión compartida con las autoridades de Tíjola, para prevenir la posibilidad de contagio de un evento “que en alguna edición ha alcanzado las tres mil personas”, reconoce el primer edil en diálogo con La Comarca Noticias.

“Estamos preocupados pero sin miedo”, admite el edil, quien recuerda que la barriada de Cela contó con un caso “importado” al inicio de la pandemia; pero “a la mujer se la asistió, se recuperó y volvió a su lugar de residencia”. “De ahí en más el comportamiento cívico de nuestros vecinos se ha impuesto y la situación está controlada”.

“Durante el verano trataremos de controlar por si hay gente que se salta las medidas de prevención que siempre son las menos; en ese sentido apostamos a la responsabilidad de los vecinos y visitantes”, finalizó Manuel López.