Madres de los alumnos, acompañadas por el alcalde de Alcóntar Antonio Ramón Salas, reclaman una solución para sus hijos.

Según los padres, el autobús tarda 1 hora 15 en recorrer 22 kilómetros

Catorce adolescentes de edades comprendidas entre los 12 y los 17 años de la barriada de Hijate en Alcóntar, cada día para ir a estudiar a la vecina localidad d Baza, echan jornadas de 10 horas entre que salen de casa y regresan por la tarde.

Según los padres de estos niños, la concesionaria del transporte escolar con un solo autobús, recoge a pequeños no solo de Hijate, sino también de la vecina de localidad de Caniles y sus pedanías, pequeños inclusive de 5 años.

Esta sería una de las razones que esgrimen los progenitores, por las que los alumnos están cerca de 10 horas fuera de casa, «una jornada laboral que ni siquiera la echan los adultos». 

Ejerce de portavoz del grupo de madres, Purificación Gil, quien nos cuenta que su hijo de 12 años, “se levanta a las 6 y media de la mañana y a las 7 menos dos minutos está subido en el transporte que le lleva al instituto ubicado a 22 kilómetros de Hijate. Entrando a las pedanías de Caniles, entre subir y bajar de la sierra, el autobús tarda otros 18 minutos cronometrados. Es un tramo de carretera en el que hay que ir a 40 y por el movimiento del autobús, muchos chicos vomitan, así que algunos prefieren no desayunar. En resumen; salen de Hijate a las 7 de la mañana y llegan al instituto a las 8.15 horas, es decir, 1 hora y cuarto para recorrer 22 kilómetros”.

Los padres se quejan porque aseguran que han unido dos líneas de autobús, las del colegio y el instituto, con el objetivo de economizar. “Nos hemos dirigido a Granada, a las áreas de Educación y Transporte, para que sean conscientes de la situación porque nadie puede echar jornadas de 10 horas, además del peligro que conlleva que los chavales se queden en los arcenes o esperando media hora después de la salida de clases para que los recojan”, continúa Purificación Gil, «pero solo nos dicen que nos esperemos».

“No pedimos privilegios”, dice esta madre, “solo queremos que nuestros hijos sean tratados como cualquier otro y tengan las mismas posibilidades que el que vive en pueblos más grandes. ¿Dónde queda todo eso que dicen acerca de luchar contra la España vaciada?, -se pregunta-. 

Para la portavoz de los padres, “la solución pasa por coger un segundo autobús para repartir el recorrido y la recogida de los niños, aunque creo que no lo hacen, para ganar más dinero”.