La búsqueda de minerales métalicos e industriales y mármol son las principales actividades.

Almería dispone de 136 autorizaciones de investigación minera activas que tienen incidencia sobre 52 municipios y que afectan a 76.340 hectáreas. Estos permisos se circunscriben al ámbito de los minerales metálicos (cobalto, cobre, cinc, fluorita, plomo y plata), las rocas ornamentales, como el mármol, las arenas y gravas y los recursos geotérmicos y energéticos.

Desde 2019, se han otorgado en la provincia cuatro nuevos permisos para localizar minerales metálicos, industriales y rocas ornamentales, como el mármol, con una inversión asociada de 1,02 millones de euros. Además, existen 31 solicitudes de autorización que están en tramitación y que sumarían casi 32.000 hectáreas, en su mayoría para localizar y estudiar la presencia de mármol, pero también de cuarzo, cobalto, fluorita, plomo, zinc y recursos geotérmicos. A éstas se suman otras cuatro solicitudes para investigar recursos relacionados con la producción de energía, como carbones, recursos geotérmicos, rocas bituminosas y minerales radiactivos.

Por otra parte, en cuanto a las solicitudes de explotación de recursos, se han presentado desde 2019 un total de 10 peticiones de autorización de explotación, cuatro de ellas en el último año.

Según ha explicado Emilio Ortiz, delegado territorial de Empleo, Formación, Trabajo Autónomo, Transformación Económica, Industria, Conocimiento y Universidades en funciones, “el sector minero está cobrando auge debido al interés por buscar nuevas reservas de materiales estratégicos para cubrir las necesidades que surgen ante la descarbonización de nuestra economía, la transición digital y las novedades tecnológicas”. 

La Consejería de Transformación Económica está elaborando una Estrategia para una minería sostenible en Andalucía como hoja de ruta autonómica de apoyo a este sector hasta 2030. La nueva planificación pretende fortalecer esta industria en toda la cadena de valor, mejorar su competitividad, apoyar la internacionalización de su tejido empresarial o impulsar la investigación de los recursos minerales disponibles. Asimismo, incluirá medidas para lograr una sostenibilidad ambiental en las explotaciones a largo plazo y para continuar reforzando la seguridad de la actividad. 

También se creará la Red Andaluza de Municipios Mineros, que será un mecanismo de coordinación con las administraciones locales para fomentar el desarrollo local de este sector, motor de crecimiento económico y de vertebración del territorio, sobre todo el de carácter rural. Con dicha red se pretende fortalecer los ecosistemas mineros locales y favorecer la participación de los gobiernos municipales con el fin de avanzar en la consolidación de una industria extractiva moderna, innovadora.

El mapa de recursos mineros de Almería

Los recursos mineros en Almería se encuentran distribuidos en torno a más de medio centenar de municipios de la provincia que albergan 87 explotaciones mineras. Además, deben tenerse en consideración los municipios en los que, sin haber aún actividad de explotación, sí existe un potencial minero que está siendo evaluado en los correspondientes permisos de investigación.

Los recursos con mayor número de autorizaciones de explotación son los de arenas y gravas, mármoles y travertinos y las calizas.

La provincia de Almería es especialmente rica en rocas ornamentales carbonatadas, mármoles, calizas y travertinos, en la Sierra de Macael. Asimismo, se localizan pizarras en la comarca de Nacimiento y yeso en la zona de Antas y Sorbas. También existen oro y plata en el Complejo Volcánico del Cabo de Gata.

El proceso de investigar en el subsuelo

Las licencias de investigación se conceden, de acuerdo con la Ley de Minas, por un periodo de tres años y otorgan a su titular el derecho a realizar, dentro de un perímetro demarcado, los estudios y trabajos dirigidos a descubrir nuevas reservas de recursos y yacimientos. Estas autorizaciones anteceden a la puesta en marcha de cualquier actividad minera en Andalucía. Se centran, o bien en antiguos yacimientos que quedaron sin actividad por varias razones (entre ellas, falta de rentabilidad económica o ausencia de tecnología adecuada), o bien en áreas geológicas de alta potencialidad que, por su proximidad a esas explotaciones o por el conocimiento que se tiene de las propias características del terreno, pueden ofrecer nuevas oportunidades de actividad económica. 

En su concesión, la Consejería de Transformación Económica, competente en la gestión del dominio público minero,  vela por que los proyectos de exploración sean viables técnica y económicamente y sean proporcionados y adecuados al tipo de recurso que se propone investigar. En el caso de obras concretas como sondeos de investigación, deberá tramitarse un plan de restauración y la autorización ambiental correspondiente.

El proceso de la investigación minera requiere de importantes inversiones y un trabajo de varios años, con una duración media de más de seis, y con un porcentaje de éxito generalmente bajo, que en el caso de la minería metálica aún es inferior, por los exigentes requisitos técnicos, económicos y ambientales que supone pasar de un recurso investigado a un proyecto de explotación.

La confirmación de indicios sobre la existencia de un determinado recurso da lugar al inicio de un nuevo procedimiento independiente encaminado a solicitar la autorización para explotar el recurso minero, que implica a varios departamentos del Ejecutivo autonómico y a otras administraciones. En este proceso, el visto bueno de la Consejería de Transformación Económica se centra en evaluar la viabilidad, la seguridad, la sostenibilidad y solvencia del proyecto minero, así como su plan de restauración. A ello se sumarán los correspondientes permisos ambientales de la Junta y otros trámites de diversa naturaleza, como son los de carácter urbanístico o los de aguas exigidos por el organismo de cuenca competente. 

En cualquier caso, desde la Junta se vela por que la puesta en marcha de cualquier actividad minera cuente con todas las garantías de eficiencia, seguridad y sostenibilidad dada su repercusión en el territorio y en el desarrollo de las comarcas en las que se localizan. Por eso, se prima a aquellos proyectos que incidan en el uso sostenible y eficiente de recursos naturales, pongan el acento en la minimización del impacto medioambiental de la actividad minera, redunden en la economía circular e incluyan el enfoque integral de la restauración minera. 

Desde el análisis documental hasta la prospección

La investigación minera comprende diversas fases de trabajo que, con carácter general, tienen una escasa incidencia sobre el territorio. Entre las tareas destacan las labores de gabinete, que se centran en el análisis documental del área de interés seleccionado; o el trabajo de campo, que implica la realización de inspecciones, los levantamientos geológicos y las recogidas de muestras de carácter geoquímico de aguas, rocas y suelos. A esas actuaciones se suman las de prospección, fase en la que se llevan a cabo ensayos de geofísica sobre el territorio o desde el aire, sondeos mecánicos, calicatas -excavaciones para tomar muestras- e, incluso, se abren pequeños accesos al recurso minero en cuestión. 

Para la ejecución de estas tareas, se emplean técnicas y tecnologías cada vez más innovadoras que, en la última década, han experimentado una evolución considerable, al incorporarse los avances en los equipos y tecnologías de prospección geofísica, de realización de sondeos y de análisis de datos. Pero también al generalizarse el uso de medios aéreos, que ofrecen más prestaciones con respecto a los equipos terrestres. Permiten ampliar la cobertura de las áreas que son objeto de estudio y posibilitan discriminar a mayor profundidad ofreciendo información sobre materiales y sobre la composición de los suelos y del subsuelo. 

Atrás quedan las prácticas en las que la simple delimitación de posibles recursos naturales implicaba alterar la zona en estudio. Ahora la geofísica aerotransportada y los sensores remotos permiten detectar mineralización a varias profundidades con impacto ambiental mínimo. 

Andalucía es pionera en el uso de técnicas punteras de exploración minera. La Consejería de Transformación Económica ha formado parte del proyecto europeo INFACT, dedicado a la innovación de las tecnologías relativas a la materia en el marco del Programa Marco de Investigación e Innovación de la UE H2020. Esta iniciativa propone una nueva forma de exploración de recursos mineros que sea socialmente aceptada, respetuosa con el medio ambiente y avanzada tecnológicamente, además de reevaluar el potencial minero en Europa. Para el desarrollo del proyecto comunitario se eligieron tres ámbitos de referencia, uno de ellos la Faja Pirítica Ibérica, donde en Cobre Las Cruces (Sevilla) y Minas de Riotinto (Huelva) se probaron tecnologías no invasivas mediante instrumentos aerotransportados en helicópteros, en pequeños aviones y en drones. 

Liderazgo en producción de metales

La minería es una actividad capaz de generar un gran arrastre económico en las comarcas y regiones en las que se desarrolla, convirtiéndose así en una oportunidad para el desarrollo industrial y el empleo de calidad.

Andalucía es una región minera histórica, que cuenta con unos extraordinarios recursos geológicos. Algunos de sus primeros yacimientos de época romana todavía siguen en activo, como es el caso de las canteras de Macael o las Minas de Riotinto. La comunidad ha consolidado su liderazgo en términos de producción, empleo y número de explotaciones. De hecho, representa el 40% del valor de la producción nacional, alcanzando los 1.359 millones de euros, seguido por Cataluña a una considerable distancia, con un 13%. Asimismo, genera 10.000 puestos de trabajo directo y hasta 30.000 indirectos y cuenta con 469 explotaciones mineras. En los últimos años la actividad ha venido experimentando un crecimiento espectacular y encabeza la producción de minerales metálicos, con un 90% del total nacional. 

Esta actividad ha propiciado en la última década una inversión de en torno a los 2.000 millones de euros y los últimos datos de exportaciones confirman un importante aumento de las ventas al exterior de los minerales andaluces. Por todo ello, este segmento productivo está despertando el interés de grandes grupos internacionales por sus infraestructuras y alta potencialidad minera. La propia Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en su informe sobre la minería andaluza presentado en junio de 2021, resaltaba esa posición de liderazgo y las numerosas ventajas competitivas de Andalucía para situarse a la vanguardia de la minería sostenible.