Famoso por tener entre sus clientes a numerosas estrellas de Hollywood, regala a su pueblo ‘Sueños de un cantero’. 

Su vida bien podría ser el argumento de una película. Una vida apasionante, de un macaelero, que se fue a Argentina cuando apenas había cumplido la mayoría de edad, y cincuenta años después regresa a su pueblo ya como un escultor consagrado.

Eduardo Cruz Rubio ha vivido en muchos lugares, Buenos Aires, Mar del Plata o Los Ángeles, “pero su corazón siempre estuvo en Macael”. Así explica su mujer Rosalía cómo han sido tantos años al lado de este hombre bueno que siempre soñó con volver, y hoy regala a sus vecinos su obra más grande en tamaño y quizás su último trabajo.

Con 91 años Eduardo ha diseñado ‘Sueños de un cantero’. Así se llama la nueva escalinata de la Calle Mario Palma inaugurada este domingo 14 de noviembre.

La corporación municipal, con su alcalde, Raúl Martínez, reconocía no tener palabras de agradecimiento. “Esto es lo más importante que va a dejar a Macael. Un legado público para que todos, cada vez que pasemos por delante, nos acordemos de la gran persona que es y de la generosidad que ha tenido con nosotros” dijo el primer edil.

Emilio Cruz, concejal de obras, la empresa ‘Grabados en Mármol’, trabajadores del Ayuntamiento y el hijo del propio escultor, Eduardo, han hecho posible que este proyecto salga adelante.  

“Este mosaico es el círculo en la vida de mi padre. Refleja lo que siente un cantero cuando piensa en su hogar; un cantero que pintó en 1963, la mujer en la década de los 80’ y el duendecillo cuando ya volvió a Macael; son tres pedazos de su vida y estamos muy orgullosos de que esto quede en el pueblo” dijo el hijo del artista por boca su padre que escuchaba atento agarrado a su esposa.

El aplauso de sus vecinos, su cariño y reconocimiento, en un acto que finalizó con el descubrimiento de una placa que presidirá la calle y donde quedará para siempre una obra del célebre Eduardo Cruz Rubio.