El municipio triplicó su población en los últimos treinta años

Mucho se habla de la despoblación y con razón, puesto que es uno de los factores que condicionará el desarrollo de los pueblos de España, de Almería y de la comarca del Almanzora.

Mientras nuestros pueblos pierden población por su escaso desarrollo, por la falta de oportunidades, por la inexistencia de una industria que permita fijar a los pobladores en su lugar de origen, en el Bajo Almanzora existe un municipio que ha logrado atraer población, mayoritariamente a través del conocido como turismo residencial. 

Hablamos de Arboleas, un pueblo que a mediados de los años ´80 contaba con 1.300 habitantes, y actualmente posee alrededor de 4.600. Esta localidad que históricamente ha sido considerada como satélite de municipios más grandes como Albox o Huércal Overa, ha logrado, a diferencia de muchos de sus vecinos, llamar la atención de gente de diferentes países -europeos y también nacionales-, que  hoy viven en el municipio.

Para conocer las razones del porqué de esta realidad, hay que retrotraerse a mediados de los años ´80. “En Arboleas teníamos 1.300 habitantes y no sabíamos qué hacer para ofrecer oportunidades y no perder población”, dice el alcalde del municipio Cristóbal García. “En ese momento un señor alemán me preguntó si en Arboleas habían muchos cortijos en ruinas, y efectivamente había muchos y no sabíamos qué hacer con ellos. El alemán me explicó lo que según él sucedería, y ahora veo que llevaba razón. Nos iluminó y gracias a que le hicimos caso, hoy Arboleas cuenta con 4.600 habitantes”.

El alemán, hace treinta años, cuando España se incorporaba a la Unión Europea, dijo una cosa muy importante; en Europa hay mucho dinero y poca salud. Ese motivo haría que en una zona común, la gente se desplazara en busca de sol, de buen clima y de una vida más saludable y disfrutable. Llegó el primer alemán a Arboleas, y después de él, a día de hoy no han parado de llegar vecinos europeos.

Y eso es lo que ocurrió. Cristóbal García lleva muchas legislaturas a sus espaldas y fue el responsable de poner las bases para que ese desarrollo fuera posible. “Yo nací en un cortijo sin agua y sin luz. Yo sé lo que es no tener servicios, y por lo tanto dotar de servicios a nuestras pedanías era nuestro primer desafío. Muchos técnicos, compañeros de la política y demás nos trataban de locos. Llevar 500 metros de tuberías por el campo no era rentable. Pero gracias a ello, cuando comenzaron a llegar vecinos de Europa a Arboleas, estábamos preparados. Tanto es así que en la actualidad estamos en condiciones de construir 200 viviendas más. 

En estos años nos toca lidiar también con las empresas de telefonía, porque también hay que dotar de un buen servicio de internet a la gente, viva donde viva, ya que para eso nos han elegido y es nuestra responsabilidad facilitarle el acceso a los servicios”.

Arboleas es casi el único pueblo del Almanzora que no tiene problemas urbanísticos. Mientras charlamos, estamos en el polígono industrial, donde se están llevando a cabo obras de acerado y adecentamiento. Todo legal, todo planificado, y por eso varios emprendedores de pueblos vecinos deciden instalarse allí. Arboleas dota de una seguridad urbanística a propietarios y emprendedores, difícil de encontrar en los pueblos de alrededor. 

En la creencia de aquella idea del alemán, y en llevar a la práctica las condiciones mínimas para su desarrollo, se esconde la respuesta del crecimiento de Arboleas, un pueblo que en la actualidad alberga al 29 por ciento de vecinos nacionales y el restante 71 por ciento, son extranjeros que han invertido en el pueblo, que pagan impuestos en el municipio y con ello, permiten el sostenimiento de la economía local.

Aun así, que sirva como queja el agravio comparativo del que se sienten víctima los arboleanos. Con casi 5.000 habitantes, no tenemos los mismos servicios que pueblos con la mitad de gente. “No es contra nadie, es que simplemente nos traten a todos por igual”, dice el alcalde de Arboleas que todavía espera tener una ratio superior de médicos en su nuevo Centro de Salud (en Arboleas hay un médico cada 1840 habitantes, cuando en otros municipios los hay cada 700 habitantes). 

“Tenemos una sola ambulancia y más de 400 chicos y chicas, pero sin embargo no tenemos un instituto”, apostilla García para quien desde la administración, se les sigue tratando como hace treinta años.