
Es la afirmación que figura en varios muros de Facebook de Albox desde que el alcalde Torrecillas y sus concejales votaron en contra de los derechos de un pequeño de 12 años con parálisis cerebral, para el que se pide solamente que le dejen aparcar el coche a sus padres y de paso le quiten el macetero de dudoso gusto e intención, que le han instalado en la puerta de entrada a la familia.
“Todos somos Antonio”, recoge un sentimiento generalizado que entiende caprichosa una decisión de unos gestores públicos que en vez de hacerle la vida más fácil a los vecinos, se la complica.
Torrecillas, tal y como es su estilo, busca en la confrontación un instrumento político que poco a poco se le está volviendo en contra y que deja a los pies de los caballos a quienes levantan la mano para aprobar de manera vergonzante, que un pequeño con una minusvalía severa, no tenga la posibilidad que el coche familiar aparque en su puerta.

Imagino que ninguno de ellos tiene a algún familiar o ser querido en esta situación de desventaja ante la vida. Imagino que desconocen el dolor, la dificultad y el sufrimiento diario con la que estas familias deben afrontar el día a día, porque de lo contrario estaríamos frente a personas que no merecen ser llamadas de esta manera; ni siquiera deberían pertenecer a la especie.
Hay gente que lo dice públicamente y muchos otros en privado, pero la indignación de los vecinos ha provocado que Todos Seamos Antonio.
Antonio representa una censurable manera de ejercer el poder municipal machacando siempre al débil, a las minorías, al distinto. Y entonces llega un momento que hasta un pueblo desunido como el de Albox, deje sus diferencias de lado y luche por sus derechos, contra decisiones injustas que solo provocan sufrimiento en el que más sufre.
Antonio puede ser cualquiera. Nadie está exento de que la vida le ponga una dificultad extrema, por eso es imposible de digerir que mientras Antonio y su familia llevan dos años esperando una respuesta, la única que le dan sea un golpe bajo, sin estilo y falto de cualquier sensibilidad.
Ahora tocará que hablen los tribunales, y eso es llegar a un extremo innecesario, pero que Antonio y todos los Antonios que están por ahí, no se sientan indefensos ante las arremetidas del abusador.
La misma justicia que ha dado la razón a los propietarios de los bares que se sentían perseguidos por el Ayuntamiento (solo algunos). Pelearon, ganaron y hay que devolverles el dinero. La misma justicia que ha dictado sentencia sobre las obras sin licencia que realiza el consistorio, o la que determinó y multó al ayuntamiento por contratar falsos autónomos. Es la justicia que tiene imputado a este alcalde y a un funcionario por no dar información a la oposición (esta película en Albox ya la vimos).
Pero esos concejales que este jueves levantaron la mano en contra de Antonio deberán seguir entre nosotros. Y tal vez algún día no sean concejales. A lo mejor alguno tenga hijos que vayan al colegio con este Antonio o con otros Antonios. A lo mejor tienen que vivir de la ayuda de sus vecinos que compran en sus tiendas o comen en sus bares A lo mejor algún día gobiernen otros y entonces se les acaben algunos privilegios. Porque Torrecillas tiene fecha de caducidad, solo es cuestión de tiempo.
