Esta instalación, arrasada en la riada del año 2012, suministraría 20 hectómetros cúbicos anuales 

Se cumple hoy un triste aniversario para toda la Comarca del Almanzora. Hace ocho años, la riada que se vivió con especial virulencia en esta zona de nuestra provincia arrasó e inutilizó la desaladora que debería estar aportando 20 hectómetros cúbicos anuales en una zona de regadío especialmente seca. Una Comarca que ha demostrado, con su trabajo y esfuerzo, que el agua sigue siendo mimada y bien utilizada, generando riqueza y puestos de trabajo.

Desde la Mesa del Agua de Almería se lamenta, un año más, que las administraciones hayan seguido “echando balones fuera” y que, ocho años después, la desaladora siga sin estar en funcionamiento. Instamos a que se produzcan avances significativos y que sean factibles. “Ocho años después y seguimos sin agua”, así lo ha recordado el portavoz de la Mesa del Agua de Almería, José Antonio Fernández Maldonado.

Conocimos, el pasado mes de agosto, que el Gobierno de España anunció que se licitarían las obras para proteger la planta frente a posibles futuras avenidas de agua y que se destinaría 8,8 millones de euros para esa actuación. Unas obras que se contemplan en 18 meses de ejecución. Es decir, que si se licitaran a finales de este año se concluirían como pronto en el verano del año 2022. Y que, además, el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, afirmó que las obras para su puesta en marcha se realizarían “en tres fases”. 

Si la primera de estas fases no se acaba hasta mediados del año 2022 no nos podemos imaginar, de ahí el desánimo que hemos mostrado en múltiples ocasiones, para cuando se podrán terminar las obras y poner en marcha la desaladora.

Desde la Mesa del Agua de Almería ya hemos informado que la dirección general de Acuamed dice que “da pasos”, pero son muy cortos y lentos, y los regantes no los percibimos y estamos desanimados. Hemos hablado en alguna ocasión ya que el suministro eléctrico de la misma nos tendríamos que hacer cargo nosotros, los regantes, para adelantar los plazos ya que no se proyectó por el Gobierno ni se llevo a cabo. Los regantes tendrán que adelantar esa obra porque la administración va a tardar mucho en hacerlo y por eso se adelanta, para que cuando esté reparada la planta desaladora el sistema eléctrico ya esté listo. Ya que podría estar reparada la planta y sin línea eléctrica. Por eso, los regantes adelantamos las obras de esa línea eléctrica y cuando el Ministerio acabe la obra y quiera “enchufar” pagará por los kilowatios que consuma. 

Y volvemos a incidir en que se debería trabajar para implantar el uso de energías renovables para la desalación. Porque el abaratamiento del precio del agua desalada puede obtenerse directamente mediante la disminución de los costes energéticos del proceso de desalación, que actualmente representan el 59% del precio final del agua desalada por ósmosis inversa. Esta disminución de costes sería posible mediante la implantación de las energías renovables para generar el suministro eléctrico necesario para la desalación.