El Olula del Río, la limpieza de las aceras no dura más de cuatro días.

La suciedad en varios municipios de la zona no es un problema nuevo, que se acrecienta con la llegada del verano. La mugre se puede apreciar allí por donde se mire y no siempre es responsabilidad, al menos exclusiva, de los ayuntamientos. 

Las calles, plazas y avenidas se limpian y así puede apreciarse cuando los empleados municipales entran en faena y friegan los espacios públicos, limpieza que la mayoría de las veces dura poco o nada.

Botellas, excrementos, bolsas, pañuelos, algo menos de mascarillas y hasta orines ofrecen un aspecto poco estético y olores nauseabundos que aumentan con las altas temperaturas. 

Otro de los problemas son los residuos que deberían tener por destino los puntos limpios que existen en localidades como Albox, Arboleas, Huércal Overa y Vélez Rubio. 

En la última asamblea del Consorcio de la basura, se aprobó la contratación de una empresa externa para que se dedique exclusivamente a recoger los sillones, calentadores, cochones o frigoríficos que a menudo se ven al lado de los contenedores destinados a residuos sólidos urbanos. La recogida de estos enseres se realiza un par de días al mes en cada pueblo, pero hay gente que parece no estar dispuesta a esperar. En la mencionada asamblea, los municipios gobernados por el PSOE se abstuvieron de apoyar la propuesta, a pesar de tener las mismas dificultades que los demás porque es un problema que no es de partidos, sino simplemente de interés vecinal.

Los desaprensivos arrojan, como en este caso, latas de pintura industrial en el Camino a las Cacicas, en Albox.

Pero nada de esto dará solución al problema, sino existe la colaboración de los vecinos y una verdadera capacidad sancionatoria para con los desaprensivos. 

Es obligación de todos dar visibilidad a aquellos que por no acudir a un punto limpio, arrojan escombros o pinturas en los cauces de las ramblas, solares o bancales. A quienes no saben o no quieren hacerse responsables de sus mascotas o a los vándalos que amparándose en la nocturnidad, rompen el mobiliario urbano o hacen sus necesidades en cualquier parte, comportamientos que con seguridad no tienen en sus domicilios.