
La caravana Abriendo Fronteras cierra su ruta conociendo de primera mano los testimonios de las personas migrantes y refugiadas que trabajan en los invernaderos y viven en condiciones de infravivienda en los asentamientos de Almería. Las más de 500 activistas, escucharon los testimonios de personas que sobrevivieron a duros procesos migratorios y a las que el estado margina condenandolas a vivir sin hogar, sin atención sanitaria, sin recursos, sin derechos laborales y sin futuro.
Las personas migrantes que trabajan en el “mar de plástico” lo hacen en situaciones de semiesclavitud o cobrando por debajo del convenio colectivo. No es que sean trabajadoras pobres, es que en muchas ocasiones ni son consideradas trabajadoras.
Estas y otras situaciones, como las vividas por las porteadoras en Melilla, no pueden considerarse situaciones trágicas que pasan de forma aislada, son hechos que forman parte de una arquitectura de la impunidad que permite la sistemática violación de los derechos por parte de las transnacionales, de la Unión Europea y del estado español.
Tras nueve días de ruta y con gran acogida por parte de la ciudadanía, “Abriendo Fronteras” termina su ruta sin dejar a nadie indiferente; lamentan la falta de apoyo institucional en Almería, donde se les denegó el uso del polideportivo para pernoctar pocos días antes del inicio de la caravana, y el constante control policial en Melilla. La caravana se manifestó con creatividad y de forma absolutamente pacífica en todos los territorios recibiendo muestras de agradecimiento constantes por parte de ciudadanía y compartiendo sus propios relatos y evidencias de la vulneración sistemática de los derechos humanos que se producen en sus espacios cotidianos. En ella dicen “hemos tratado de fortalecer los lazos solidarios entre los pueblos, tejidos en todas direcciones y desde todos los territorios”.
Cierran su ruta dando las gracias a todas las personas que han facilitado el buen desarrollo de la caravana y exigiendo un “modelo feminista y ecologista que promueva la universalidad de derechos y que no asesine, expulse y criminalice a las personas migrantes y refugiadas, que no les considere deshechos humanos”.
