La Unión Europea ha conectado al IES Entresierras de Purchena, con centros educativos de cinco países

Por Mariano López Caballero, profesor de Geografía e Historia del IES Entresierras y coordinador del proyecto.

Sigamos el camino de las baldosas amarillas

Llegamos al final del mes de octubre y ultimamos la documentación necesaria para entregar el informe final de nuestro proyecto Erasmus+ “Follow the Yellow Brick Road with MI Theory”. Un proyecto educativo financiado por la Unión Europea que ha conectado al IES Entresierras con centros educativos de cinco países, tanto comunitarios como extracomunitarios. Para conocer de primera mano en qué consiste y todas las actividades llevadas a cabo, recomiendo la visita de nuestra web: https://yellowbrickroaderasmus.wordpress.com

La obligación de realizar un balance general del trabajo efectuado durante los tres cursos escolares anteriores, nos ha hecho ser conscientes de la intensa actividad que desarrollamos y que disfrutaron, especialmente, nuestros alumnos y alumnas. Y es que se hicieron movilidades de profesorado y alumnado en destinos tan diversos como Letonia, Polonia, Macedonia del Norte, Turquía e Italia.

La temática e hilo conductor de nuestro Erasmus era la historia del Maravilloso Mago de Oz y su famoso camino de baldosas amarillas que conducía a sus protagonistas a la Ciudad Esmeralda. Cada personaje tenía una debilidad que consideraban insalvable, pero con el conocimiento y trabajo adecuado, lo que antes se suponía que los hacía débiles, resultó ser su verdadera fortaleza. Es ahí donde entra en juego la teoría de las Inteligencias múltiples y donde todo cobra sentido. Hay que centrarse, más que en dificultades, en las fortalezas del alumnado para así superar las adversidades que haya durante su etapa educativa.

Y es que este maravilloso proyecto, articulado completamente en lengua inglesa, se enfocaba en lo más preciado de la comunidad educativa: el alumnado. Se trataba, esencialmente, de que los docentes nos formásemos en una metodología de trabajo basada en la teoría de las inteligencias múltiples creada por Howard Gardner, para después aplicarla en clase y, de paso, que profesores y alumnos mejorásemos nuestro dominio del inglés.

Por ello, de las ocho movilidades planteadas, cuatro eran exclusivamente de profesorado encaminadas a trabajar la preparación previa de esas clases. Estas “lessons” se pusieron en marcha durante las otras cuatro movilidades que estarían protagonizadas por el alumnado. Todos los talleres, actividades o viajes culturales llevados a cabo en ellas estaban planteados según esta teoría educativa.

En ocasiones y a primera vista, los proyectos Erasmus+ aparentan ser una ocasión perfecta para salir de viaje escolar a recorrer Europa. Y aunque es cierto que todas estas movilidades se plantean de la manera más lúdica posible, especialmente cuando interviene alumnado, la realidad es muy distinta. El trabajo de preparación es ingente y todas las actuaciones que se realizan tienen una intencionalidad clara y cumplen un objetivo marcado en nuestro proyecto. Incluso después de realizar esas actuaciones, el trabajo continúa. Un ejemplo es este, ya que casi dos meses después de finalizar oficialmente el proyecto, seguimos trabajando incansablemente para que los expertos que nos evalúen puedan apreciar el esfuerzo y la dedicación de los profesores de cada uno de los seis institutos socios implicados.

No obstante, y sin lugar a dudas, los momentos centrales de un proyecto Erasmus+ son las movilidades. Es cuando todo el trabajo preparado se pone en marcha y nos disponemos a disfrutar de él y cosechar sus frutos. Es momento de aprender y de abrir de par en par los sentidos y la mente al país que nos acoge: su cultura, su comida, su música, sus gentes y sus costumbres. Es decir, se trata de hacer y construir una Europa unida, abierta e inclusiva, basada en el conocimiento y respeto mutuo tanto de las cosas que nos unen, como de aquellas diferencias que, lejos de separarnos, nos enriquecen y nos convierten en mejores personas.

Quién nos iba a decir que alumnos de Letonia o de Polonia, tan lejos culturalmente de nosotros, serían los amigos más íntimos que nuestros estudiantes. O que inexplicablemente, pese al clima gélido del norte de Europa, somos nosotros los que pasamos más frío en el instituto en invierno. Por no hablar de cómo cambió para siempre nuestra visión de la comida turca al saborear un Adana kebab verdadero. Son estas cosas, pequeñas y triviales, las que humanizan y nos hacen empatizar con personas de otros países a las que antes solo conocíamos por ideas preconcebidas o por prejuicios infundados.

Esas risas, conversaciones, momentos compartidos y experiencias ya las llevaremos con nosotros toda la vida. Porque las fronteras se derriban conociendo al otro y compartiendo el mismo espacio, que no es otro que Europa.

Desde aquí queremos agradecer a los alumnos y alumnas de nuestro centro que han estados siempre dispuestos a ayudarnos en lo que hiciese falta; a los profesores que participaron en alguna movilidad, tuvieron que hacer tantas guardias cuando estábamos de viaje y, especialmente, participaron de manera activa en la movilidad de la que fuimos anfitriones; al equipo directivo y, finalmente, a las familias de nuestro alumnado. Abrieron sus casas para acoger a jóvenes de países muy distintos como si fueran miembros de su propia familia. Sólo podemos mostrar nuestro enorme agradecimiento por esa ayuda desinteresada. Sin ellos, la movilidad que durante la segunda semana de mayo se realizó en Purchena no habría sido la gran fiesta europea de la que disfrutamos.

También hay que agradecer a las familias de los profesores y profesoras implicados en las distintas movilidades. Su apoyo, tanto en los preparativos como en los días de viaje, ha sido crucial. Isabel, Miguel, Lorena, Tatiana… gracias. Yo, como coordinador de este enorme proyecto que implica a seis países, agradezco especialmente la ayuda de Reme, compañera y eterna correctora de mi inglés.

Y, por supuesto, a mi familia por darme el apoyo necesario y comprender la cantidad de horas que he tenido que dedicarle al proyecto a lo largo de estos tres años y que no podríamos ni contabilizar. Muchísimas gracias.

Para finalizar, ¿por qué decimos que aún seguimos marchando por el camino de baldosas amarillas? Pues porque este viaje no ha terminado, sino que apenas comienza…