A pesar del incremento preocupante de casos diagnósticos de Silicosis Crónica, nuestras autoridades siguen metiendo la cabeza bajo el ala, denuncian desde APSA

Dese la Asociación de Perjudicados por la Silicosis de Andalucía, realizan la afirmación a través de un comunicado de prensa:

Según los datos facilitados por el CEPROSS, (como ya hemos dicho en reiteradas ocasiones, estos datos parece que son menos del 50% de la realidad de casos diagnosticados) en Andalucía hubo un incremento de 60 nuevos afectados en 2019, de 78 nuevos afectados en 2020 y en la mitad de año 2021 ya tenemos 41 nuevos casos de incremento. Andalucía es la 3ª Comunidad Autónoma con mayor incidencia de Silicosis con un 11,75% de la tasa nacional tras Galicia y Castilla León, estas últimas como consecuencia de la extracción y manipulación de la pizarra y que son las Comunidades Autónomas de mayor incidencia a lo largo de historia. Galicia con un 32,90% y Castilla León con un 14,10% 

Para poner un ejemplo sobre los errores de los datos que facilita el CEPROSS, me centraré en la provincia de Córdoba, lugar donde resido y de la tengo conocimiento más directo, desde 2013 que se diagnostica el primer caso por aglomerados de cuarzo, hasta 2020 se contabilizan 32 casos de silicosis por aglomerados de cuarzo principalmente, pues bien, en nuestra Asociación tenemos 47 asociados diagnosticados, además sabemos de unos 23 casos que por diferentes motivos no pertenecen a la Asociación, esto tan sólo en el municipio de Montemayor, es decir el total de casos publicados por el CEPROSS de la provincia sólo supone el 45% de los realmente diagnosticados tan sólo en Montemayor. 

En 2020 y lo que llevamos de 2021, nos preocupa significativamente los datos que se observan en la provincia de Almería.

En Almería hasta 2018 tenía 61 casos reconocidos por el CEPROSS, un 19,6% del total de Andalucía, a finales de 2020 pasa a tener 141 casos reconocidos, lo que supone un 31,5% del total de Andalucía y en la mitad de año de 2021, hasta junio, ha pasado a tener 169 casos lo que supone un 34,5% del total de Andalucía. 

Casi la totalidad de los casos de Almería más los casos de Granada, son de trabajadores de una única empresa, COSENTINO.

Estos son los datos reales basados en los que nos facilita el CEPROSS, así que como ya hemos dicho si extrapolamos los datos que facilita el CEPROSS a la realidad, y según los datos conocidos que tenemos de Córdoba, a estas cifras corresponde sumarles un 45% más de personal realmente con la enfermedad de la silicosis crónica diagnosticada.

Con este criterio, en Andalucía no habría a junio de 2021 los 489 casos, sino que serían 709 las personas con diagnóstico de Silicosis Crónica.

En el caso de Almería nos preocupan mucho más otros datos muy significativos, mientras en las marmolerías andaluzas se afectan con silicosis un 80% de los trabajadores, llegando en muchas de ellas a ser diagnosticados el 100% de ellos, si extrapolamos estos porcentajes a los trabajadores de COSENTINO, con más de 2400 trabajadores en su fábrica de Cantoria y nos podríamos ver ante una realidad que es muy difícil de asumir ya que rondarían los 1900 trabajadores del entorno de esta empresa que van a ir apareciendo en los próximos años.

Todo esto a pesar de los protocolos de seguridad que se deberían de observar en COSENTINO, con una gran inversión realizada para garantizar la seguridad de sus trabajadores, con elementos de corte y pulido con agua, con extractores de polvo, incluso en algunas zonas con nebulizaciones, con EPIS individuales incluso algunas de ellas con respiración autónoma, bueno pues a pesar de ello, vamos a ver como cada año se ve incrementado el número de afectados en esa empresa por diferentes motivos que hoy no toca evaluar pero que son bien conocidos.

Y ante estos datos alarmantes, que suponen un gran gastos social y económico a las arcas públicas, por bajas médicas, por incapacidades permanentes, por tratamientos médicos, trasplantes de pulmón, cáncer de pulmón, etc. Hay que sumar la situación de precariedad en la quedan estos enfermos y sus familias, pues bien, las distintas Administraciones Públicas siguen metiendo la cabeza bajo el ala, dejando pasar legislatura tras legislatura, para que nosotros tengamos que hacer nuevos comienzos cada 4 años, los políticos se renuevan, los enfermos sólo se incrementan.