
El municipio recupera una tradición que llevaba décadas sin celebrarse.
El pasado sábado, 17 de enero, los albojenses han podido disfrutar, de nuevo, de la fiesta de San Antón, restaurada después de muchos años sin haberse celebrado. Para ello, en primer lugar, la imagen de San Antón que estaba en una de las capillas de la Iglesia de Santa María, ha sido restaurada por Joaquín Gilabert.
La jornada empezó con la Eucaristía a las doce del mediodía en la Iglesia de Santa María. Después, recordando la antigua tradición de la rifa de un cerdo, se sorteó un simpático marranico de peluche entre los niños de la catequesis de Primera Comunión. En el marranico, confeccionado por el grupo de Decoración del Hogar Pimima, figura el año 2026 junto con la Tau, la cruz en forma de T, que representa a San Antón.
Posteriormente tuvo lugar la procesión de San Antón por las calles de Albox, con una parada en el camino para disfrutar de un momento de dulces, refrigerios y convivencia en la Calle Parrales, muy bellamente adornada y engalanada para recibir al santo y a todos los que lo acompañaban. En este momento, algunos de los presentes llegaron a cantar coplas y versos que se cantaban antiguamente cuando tenía lugar esta fiesta. La procesión finalizó regresando a la Plaza Mayor, donde todos pudieron compartir la Olla de San Antón, hecha con productos del cerdo y legumbres, típica de este día, para entrar en calor y seguir con la convivencia.
El pasado sábado fue, de esta manera, un momento muy especial para los albojenses que reviven así una tradición que llevaba décadas sin celebrarse. El ayuntamiento, los feligreses y miembros de las diferentes hermandades de Albox han colaborado para que esta celebración pudiera salir adelante, y con tan buenos resultados.
