Los peregrinos se reúnen para la bendición de las candelas, una de las actividades llevadas a cabo en la celebración.

Por Francisco Castillo

LA CANDELARIA LLENA EL SALIENTE DE LUZ, TRADICIÓN Y LA ALEGRÍA DE LOS MÁS PEQUEÑOS

La festividad de la Presentación del Señor, la tradicional Candelaria, llenó de intensa alegría la mañana del último domingo en el Santuario Diocesano del Saliente. Las antiquísimas melodías de la Cuadrilla de Ánimas se combinaron con la algarabía de los más pequeños que, tras haber recibido el Bautismo ante la Pequeñica el pasado año, volvían al Roel para ser presentados a Nuestra Señora de los Desamparados del Buen Retiro del Saliente Coronada. 

UNA CITA FAMILIAR MUY ESPERADA

Todas las familias que deciden bautizar a sus hijos en el Santuario reciben, en las últimas semanas de enero, la invitación para participar en una de sus fiestas más esperadas: la Candelaria. «Hace algunos años – nos cuenta Aurora Conchillo, una de las voluntarias del Santuario – se nos ocurrió invitar a todas las familias que habían bautizado a sus hijos desde la última Candelaria. Al principio se extrañaron pero, a día de hoy, los propios padres nos preguntan si los vamos a invitar nada más pedirnos el Bautismo para sus bebés». Por eso, en el nuevo salón don Bartolomé Marín, se recuperaban anécdotas y vivencias de las familias con los voluntarios mientras llegaba la hora del encuentro. A las doce y media, el Rector agradeció a los padres su presencia y les fue entregando una medalla de la Pequeñica, junto con un pergamino conmemorativo. Después, con gran emoción y acompañados de sus hermanitos, los niños fueron llevados por sus padres al camarín de la sagrada imagen. Allí, de uno en uno, recibieron la bendición y fueron presentados a Nuestra Señora. 

PROCESIÓN CON LAS CANDELAS BENDITAS

Después de una numerosa bendición de vehículos que, como casi todos los domingos, tuvo lugar en la explanada del Roel; los peregrinos se concentraron para la bendición de las candelas. Este rito, que celebra la Iglesia Católica desde el siglo VII, recuerda a los fieles la presentación que hicieron Nuestra Señora y san José del pequeño Jesucristo en el templo de Jerusalén. Por eso, las candelas benditas son muy apreciadas y muchos peregrinos se llevaron varias para conservarlas en sus hogares o llevarlas a sus enfermos. Provistos de las candelas benditas, los peregrinos marcharon por las galerías del claustro hasta el salón que hace las veces de capilla hasta que concluya la rehabilitación del templo. Ya fuera dentro o desde el mismo claustro, participaron de la Santa Misa y se rezó singularmente por uno de los cuadrilleros difunto recientemente: Ángel. El Rector, en su homilía al comentar el evangelio del domingo, se dirigió a las familias de los niños y les dijo: «Queridos padres: también vosotros, en cierta manera, habéis ejercido este don de la sanación. Al traerlos a bautizar, los habéis sanado de la lejanía de Dios, de la acción del Mal en ellos, y los habéis puesto en manos de Cristo».

LA CUADRILLA DE ÁNIMAS SORTEÓ LA “TORTA DE LA VIRGEN”
Terminada la Santa Misa, en torno al pozo del claustro, la Cuadrilla de Ánimas del Saliente hizo las delicias de los peregrinos con sus ocurrentes trovos. Tampoco faltaron las parrandas, con sus inevitables danzas populares. El Santuario, por su parte, obsequió a todos con diferentes dulces típicos. El momento álgido se vivió cuando, el Mayordomo de la Cuadrilla, don Francisco Martínez Botella, pregonó la rifa de la “Torta de la Virgen”. Con la ayuda de la mano inocente de una pequeña peregrina, uno de los mismos cuadrilleros fue afortunado con este pastel que todos los años se elabora en las Pocicas con una receta centenaria. Finalmente, ya que el período de la Cuaresma se encuentra próximo, se aprovechó esta fiesta para clausurar el monumental «Belén doña María del Carmen Martínez Ruiz» que bendijo nuestro Obispo, don Antonio Gómez Cantero, el pasado Adviento.