Un año de Francisco Torrecillas al frente del Ayuntamiento de Albox

En Albox es muy común escuchar a los vecinos pronunciar una frase que de tanto repetirla pareciera que se convierte en una verdad; “no tenemos suerte con los políticos”, retumba en cuanto oído dispuesto a escuchar se presente.

Es como si los “políticos” albojenses llegaran desde alguna extraña galaxia o tocaran en una rifa. Lo que en Albox se llama “suerte”, es el resultado de la conducta electoral de los vecinos. Los albojenses “eligen” dentro de la oferta electoral del momento y de esa causa, las posteriores consecuencias. Por eso, primera conclusión; quejarse lo justito.

Hoy 3 de agosto se cumple un año de la asunción de Francisco Torrecillas al frente del consistorio, fruto no de la voluntad del pueblo de Albox, si no de un “arreglo” cuyos grandilocuentes protagonistas, llamaron “Pacto de Aranjuez”. Ese acuerdo trajo otra extraña consecuencia, el PSOE (actualmente la mayoría de sus concejales excepto uno están tienen la categoría de concejales No Adscritos) , un partido que obtuvo 2511 votos y 9 concejales en las últimas elecciones municipales, hizo alcalde al ex presidente de Alianza Popular en el municipio que se presentó bajo las siglas de Cilus (Ciudadanos Libres Unidos, -una escisión de Ciudadanos-) formación que sacó 354 votos; el equivalente a un escaño.

Esta alianza contra natura (del teórico “somos la izquierda”, al real “soy la derecha), permitió a Torrecillas tener en sus manos la llave para gobernar el municipio; evidentemente, (a un año vista), con la condición de que los ocho concejales que le apoyan siguieran gozando de sus suculentos beneficios, (sueldos y algunos asuntos judiciales de calado que se dirimirán próximamente) .

Hoy, después de un año de Torrecillas al frente del Ayuntamiento de Albox, estamos en condiciones de afirmar que todo ha ido a peor, con el silencio cómplice del PSOE.

Si antes, su antecesor e inhabilitado Rogelio Mena, (Torrecillas también logró junto al PP que la justicia considerada ilegal la investidura de Sonia Cerdán como alcaldesa) veía en la oposición y en la prensa a sus peores adversarios, Torrecillas amplió su horizonte de enfrentamientos y enemistades, sin dudar en utilizar todos los recursos públicos para cargar contra ellos.

El ex presidente de Alianza Popular, adjudicándose el papel de hombre recto, comenzó una cruzada sobre lo que él entiende como una alteración del orden; comenzó por confiscar balones a los niños (inmigrantes), expulsar del Pleno a periodistas (mujeres) y arremeter contra todos parapetado detrás de un ordenador y por las redes sociales.

También hizo suyas otras causas; cerró el parque de bomberos de Albox (lo que no ha significado ahorro alguno para el pueblo) y a pesar de no tener competencias encabezó el cierre del Colegio público Francisco Fenoy. Todo esto bajo el silencio cómplice de los concejales del PSOE que a estas alturas destacan por tener unas tragaderas a toda prueba, o como lo justifica un allegado socialista, “dónde van a ir a cobrar 3.000 euros todos los meses”.

Ingresos o dignidad, parece ser la contradicción que tienen que manejar unos concejales que no pueden opinar diferente al recto regidor, toda vez que este amenaza con convertir en alcalde al líder de la oposición, si no se ejecutan sus extravagantes ocurrencias. Eso es lo que explica por qué los concejales del PSOE, dicen una cosa en los bares a los vecinos y luego hacen todo lo contrario, al punto absurdo de dar un domingo a la tarde el apoyo a los padres del Colegio Francisco Fenoy y el lunes quitárselo después de las amenazas de Torrecillas con tomar represalias. “Para hacer alcalde a Torrecillas me tuve que tapar la nariz” me confesó el responsable del PSOE en Albox Francisco Carrillo en una chocolatada no organizada por el Ayuntamiento sino por los vecinos con motivo del día de Reyes. Carrillo admitió entonces ser el ideólogo de esta operación que tiene estos preocupantes resultados a la vista.

Lo cierto es que después de transcurrido un año, poca gestión se ha visto en Albox, o mejor dicho, la gestión de Torrecillas se ha traducido en el cierre sistemático de servicios, centros educativos y establecimientos hosteleros. Toda una muestra de lo dañina que puede ser tomar una mala decisión –la que tomó el PSOE local con el permiso de Sánchez Teruel y Adela Segura-, aferrarse a un clavo ardiendo en medio de un barco que se hunde por el peso del botín de un saqueo sistemático al que han sido sometidas las arcas municipales, según ya ha comprobado la justicia que ha determinado el desvío (por ahora) de 1,5 millones de euros.

A pesar de lo que diga el concejal de Hacienda, Francisco “Tito” Carrillo, el Ayuntamiento de Albox no tiene superávit; muy por el contrario se encuentra según cifras oficiales entre los tres Ayuntamientos más endeudados de la provincia solo por detrás de Almería capital y El Ejido, que multiplican varias veces la población. La deuda viva de Albox se dispara, si se suma el dinero que se debe a los bancos; juicios perdidos, proveedores, la empresa del agua Gestagua, y demás, cifra que la oposición calcula en unos 50 millones de euros; o lo que es lo mismo, más de 4.000 euros por habitante.

El alcalde cerrador

El alcalde cerrador, también en un año ha bajado las persianas de bares y restaurantes, haciendo cumplir escrupulosamente la ley, pero al parecer, aplicándola solo de manera selectiva.

En ese orden que debe llevarse a cabo en el imaginario de Torrecillas, ha olvidado una cosa; también debe hacerlo cumplir hacia adentro y aquí si que es su deber irrenunciable. Como dato voy a permitirme contar dos anécdotas, porque así me lo han permitido sus interlocutores.

Hace unos meses, tal vez coincidiendo en el tiempo, Francisco Torrecillas llama al líder del PP Juan Pedro Pérez Quiles, para comentarle que en su poder existe documentación que presuntamente “alcanzaría para meter presos a algunos dirigentes del PSOE local”. También algo de esto le comentó al periodista y director del Confidencial Andaluz, a quien le reportó la existencia de documentos comprometidos, yendo incluso más lejos y hablando de empresas que presuntamente habrían cobrado trabajos no efectuados en el municipio. En ningún caso, de ser cierta la existencia de esta documentación, Torrecillas hizo lo que la ley le obliga: es decir poner estas presuntas irregularidades a disposición de la justicia, en cumplimiento de su deber de perseguir el delito si tiene conocimiento de que ello ha ocurrido.

De ahí mi idea de que existen dos varas de medir y dos “órdenes” establecidos; uno hacia adentro y otro hacia fuera, siempre, aparentemente, en función de sus conveniencias. Si ya ahondamos en la legalidad de algunos “negocios” que llevan entre manos algunos concejales o integrantes de las listas del PSOE, el asunto se torna cada vez más turbio y por supuesto, deja en evidencia cierta animosidad a la hora de perseguir delitos por parte del edil.

Torrecillas da la sensación de ser a veces muy recto, a veces poco recto y otras veces nada recto. No hace muchos días un conocido constructor le paró una obra porque al parecer habría usurpado un terreno privado. En la misma semana el Seprona le paro otra obra que contaba sin permiso (en este sentido el Ayuntamiento ya ha sido apercibido por la construcción de un murete y un puente de hierro que atraviesa la rambla) y lo de la rehabilitación del convento está por ver.

Y ya si entramos en su condición de miembro o no de CILUS (formación que le quitó su apoyo por incumplir el reglamento interno), la pérdida de documentación de esa comunicación a la secretaria municipal (delito que podría contemplar penas de prisión e inhabilitación) y aun así, haberse otorgado a su grupo político (inexistente) la suma de 1.500 euros mensuales, podríamos contemplar la posibilidad que más temprano que tarde, el hombre recto sea imputado por la justicia. Detrás existen tres denuncias; una de CILUS, otra de Izquierda Unida y una tercera del Partido Popular, formaciones que sospechan que el regidor podría haber extraviado la documentación a conciencia.

Justo a finales del mes que dejamos, la policía judicial ha tomando declaración a funcionarios implicados también en otras supuestas irregularidades administrativas. Es más; Francisco Torrecillas podría ser en la actualidad concejal No Adscrito, al igual que todos los concejales socialistas que, vaya paradoja, él mismo denunció de la mano del PP.

 

Resumen de 1 año de gestión

 

. Cerró el parque de Bomberos de Albox

 

. Cerró el colegio público Francisco Fenoy (180 alumnos)

 

. Cerró al menos dos establecimientos hosteleros y lleva en danza a varios más (10 familias a la calle)

 

. No puso en funcionamiento la oficina para que los grupos políticos accedieran a la información, (cosa que prometió el día de su investidura) ni ha conseguido una rebaja en las tarifas del agua (una cosa es el negocio y otra cosa es la usura dijo el día que accedió al sillón de la alcaldía).

 

. Aumentó el gasto en sueldos políticos en unos 100.000 euros según denunció el PP, liberando más concejales y volviendo a la figura del asesor que tanto daño le hizo al dimitido José García Navarro.

 

 

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