En la primera Santa Misa por los Enfermos se concentraron cientos de peticiones y nombres, con sus historias de sufrimiento y esperanza 

La Jornada Mundial de Oración por los Enfermos, celebrada cada once de febrero en la conmemoración de las apariciones de Lourdes, ha tenido un relieve especial durante la presente pandemia. Desde el Santuario Diocesano del Saliente, enclavado en la villa de Albox que ha sufrido tanto durante esta tercera oleada del Covid-19, se ha lanzado una iniciativa por los enfermos que ha ido más allá del perímetro sanitario. 

El responsable de comunicación, don Francisco José Castillo Caparrós, lo explica así: “Desde el inicio de la pandemia, mediante llamadas o a través de nuestras redes sociales, hemos recibido muchas peticiones de oración por los enfermos. Por eso, esta Jornada Mundial de los Enfermos tenía que ser muy especial para pedir a la Pequeñica por todos ellos. De esta forma lanzamos la iniciativa Salus Infirmorum, donde nos envían los nombres de los enfermos por los que ofrecemos la Santa Misa. Incluso han llegado de Argentina.” Otro miembro del Santuario que ha colaborado mucho en esta iniciativa, doña Aurora Conchillo Jiménez, comparte sus vivencias: “Lo más me ha llegado es que, a pesar de la preocupación por sus seres queridos enfermos, experimentan una ilusión especial cuando les decimos que vamos a ponerlos en manos de la Pequeñica. Es un regalo de la Virgen poder regalar esa esperanza”. 

En la primera Santa Misa por los Enfermos se concentraron cientos de peticiones y nombres, con sus historias de sufrimiento y esperanza detrás. “En este valle de lágrimas de la pandemia, Nuestra Señora aboga por nosotros y vuelve a mostrarnos a su Hijo. Enciende una luz en esta noche oscura. Aunque continuamos caminando por sombras de muerte, la luz de Cristo orienta nuestro camino. Su cálida luz nos permite distinguir los contornos de este laberinto. Él encamina nuestros pasos hacia nuestro verdadero destino eterno, que es la Gloria”.